martes, 19 de mayo de 2009

El ridículo español ante Federico el Grande

Tropas prusianas de Federico el Grande

Estoy leyendo con bastante interés el libro de Jesús Hernández ¡Es la guerra! Las mejores anécdotas de la Historia Militar, que da nombre a su blog. Este periodista e historiador es uno de los mejores escritores españoles en el sector de la Historia Militar. En su curriculum tiene varios libros sobre la Segunda Guerra Mundial y también se ha acercado a la Gran Guerra del 14 y la Guerra de Secesión Estadounidense.

El caso es que el libro que tengo entre mis manos es una compilación de anécdotas militares divididas por épocas históricas explicadas de forma muy sucinta; es altamente recomendable. Una de ellas me llamó poderosamente la atención porque muestra las razones de que España estaba dejando de ser una potencia militar de primer nivel en aquella época, más o menos la mitad del siglo XVIII.

La anécdota es un pie de página, pero es ilustrativa:
Los éxitos fulgurantes del Ejército prusiano despertaron la atención de toda Europa. A Prusia llegaron representantes de la mayoría de reinos europeos, interesados por descubrir las claves que habían hecho de ese pequeño ejército una fuerza tan temible.
España envió a Juan Martín Álvarez de Sotomayor, con la misión de recoger todos esos datos para que pudieran ser luego aplicados al Ejército español. Cuando Álvarez se presentó ante Federico, el monarca prusiano evidenció su sorpresa porque fuera precisamente España quien se interesase por sus revolucionarios métodos militares.
El rey reconoció que buena parte de las innovaciones aplicadas en su ejército provenían de un tratado español llamado Reflexiones militares, [del marqués] de Santa Cruz de Marcenado. Los once tomos en que constaba la obra los tenía en un lugar bien visible de su despacho. El representante del monarca español, ruborizado, tuvo que admitir que no conocía la obra, ante la sorpresa de Federico.
Aquel marqués era Alvaro Navia Osorio y Vigil  -entre otras cosas fue el fundador del Regimiento Asturias que aún existe-, que murió en 1732 cuando Federico tenía 20 años. Los españoles, muy dados al cainismo, obviaron ese tratado que tantos éxitos había dado al pequeñísimo pero disciplinadísimo Ejército de Prusia. Quizás tuvo que ver el cambio que los Borbones provocaron en las tropas españolas, que pasaron de organizarse en Tercios a Regimientos. Una de mis teorías es que cuando una serie de ideas extranjeras se imponen a las propias de un país -como ocurrió en la España que pasó de los Austrias a los Borbones, aunque éstos trajeran modernidad-, éste se bloquea y tarda mucho en asumir lo nuevo. Por tanto hubieron de pasar muchos años para que los españoles volvieran a tener una eficiencia más o menos decente. Y duró poco, porque después de la Guerra de Independencia, la ruina fue tan total que se tardaron doscientos años más hasta volver a ponernos en la zona de vanguardia como en la actualidad.

La anécdota que nos cuenta Jesús en su libro termina (como dice la Wikipedia) en que el rey prusiano, al ver azorado al embajador español y para que no se volviera con las manos vacías, cedió una marcha de granaderos al rey de España. Al parecer esa composición sería nuestro actual himno nacional. Cosas que tiene la vida.

8 comentarios:

Mario Tenorio dijo...

Hola, creo que tu blog es muy interesante y si me lo permites, me pasaré por aquí para opinar.
Soy seguidor también del blog ¡Es la guerra! y te he conocido, gracias a que este blog tiene un enlace tuyo.

Saludos

Strategos dijo...

Gracias Mario por pasarte por aquí.

A ver si en unos días pongo el blog otra vez en marcha, que estoy de descanso.

Mientras tanto, date un paseo por él y haz los comentarios que quieras.

Mario Tenorio dijo...

Amigo Strategos, cuentan que en el despacho de Himmler estaba colgado un retrato del dictador Hitler y otro de Federico El Grande, el orgullo prusiano y la esperanza aria en la misma pared. Menos mal que se tornó en desesperanza, ¡uff!

Hasta otra.

Anónimo dijo...

No me extraña que el panorama de la historia en España esté como está, con expertos que escriben aun sobre el origen delhimno español.
Respecto al origen de nuestro himno, en la Nueva Antología de la Música militar española, de Ricardo Fernández Latorre, se cuenta el mito de la cesión de la marcha por el Rey de Prusia.
La tradición dice que Federico el Grande, al despedirse de Prusia el embajador de España, conde de Aranda , le dió la obra, que por lo visto la había escrito el mismo Rey, diciéndole: "Tomad, señor ministro, esta marcha militar que tenía destinada para honrar a mi persona".
Esta es la versión que músicos hispanos y alemanes han dado credibilidad, pero lo cierto es que el conde de Aranda volvió a España en 1762 pero de Polonia, pués estaba allí de embajador, no en Prusia.
En un manuscrito encontrado en la biblioteca nacional hay una pieza fechada en 1761 (un año antes de la supuesta entrega por lo tanto) que está dentro del apartado llamado "Libro de la Ordenanza de los Toques de Pífanos y Tambores que se tocan nuevamente en la Ynfantª Española, compuestos por D. Manuel de Espinosa, 1761".
Lo único que se sabe de este hombre es que murió en 1810 y era natural de Andujar.
Curiosamente, en la misma obra citan como origen o inspiración de al menos una parte del himno, la cántiga 42 del códice toledano, de la edad media.

Strategos dijo...

Bueno, es una pena que no hayas dejado tu nombre después de ese comentario tan informativo.

De todas maneras, la Marcha Real también se llama "Marcha valona", porque muchos de los guardias reales eran valones (belgas francoparlantes) que procedían de los Países Bajos que habían sido españoles hasta 1713 (al igual que Nápoles y el Milanesado y el Franco Condado) que los perdimos cuando Felipe el Borbón asumió la Corona. Sin embargo, los valones sabían que era un buen trabajo el formar parte de la Guardia Real española porque eran bienvenidos. Se diferenciaban en que llevaban escarapela y bandas negras en el uniforme mientras que los españoles, roja.

No sé si será más bien una cuestión popular (la gente madrileña al oir la marcha y ver a los valones desfilar la llamó así), o que también tenía reminiscencias de alguna marcha de los Países Bajos.

En todo caso, es una marcha militar preciosa. Y a mí me encanta escucharla todas las veces que se pueda... la piten o no algunos maleducados.

Gracias por tu comentario. La próxima vez firma para poder seguir lo que hagas por la Red.

Anónimo dijo...

Son cosas distintas.
La guardia que crea Felipe V, (la exterior) tiene dos regimientos,Regimiento de las Reales Guardias Walonas y Regimiento de las Reales Guardias Españolas.
En un principio efectivamente, el regimiento walon, sus miembros eran walones, pero con el paso del tiempo solo lo fueron los oficiales y al poco tiempo ni siquiera. Como curiosidad en nuestra GDI, llegó a ser una especie de Legión extranjera.
Lo del color de la escarapela no está claro, algunos dicen qu era el borde negro (para los walones) y otros que el centro. (José María Bueno por ejemplo defiende la primera opción).

Pero es que el comentario sobre la no aceptación de las ideas prusianas no tiene por donde cogerlo.
Como está recogido desde hace más de 30 años ("Anales de la Infantería Española" editado por la Academia de Infantería), la táctica usada por los ejércitos españoles era la conocida como "táctica de codos", y se adoptaron las evoluciones del ejército prusiano.Lo que no se adaptó, fue la brutal disciplina del ejército prusiano, no toda, porque por ejemplo la "carrera de baquetas" sí.
Esto es una muestra más, del desconocimiento que se tienen sobre estos temas en España, y lo fácil que es, si se quiere documentarse pues esto está recogido en bastantes sitios.
El tratar tan a la ligera un tema, demuestra una superficialidad en que a mí personalmente me pone en guardia contra este tipo de libros.
No quiero ofender a nadie, y si le he molestado a alguien pido disculpas, pero entiéndanme, es que parece que en este país, si no criticamos, no hacemos bien, y precisamente en el siglo XVIII (campañas de Italia, con las guerras de sucesión al trono de Polonia o la cuestión austriaca) el ejército español le pega unas palizas a los austriacos y piamonteses por ejemplo, de órdago. También cobramos alguna, cosas de la guerra, pero es que se pasa de estos temas y solo criticamos, y encima de lo que no es correcto.
Perdón pero lo de la firma, es que no sé como se hace.
un saludo.

Strategos dijo...

No te preocupes, anónimo. Aquí estamos para aprender. Por supuesto que los españoles nos creemos las historias de ingleses, franceses y holandeses sobre lo malos que éramos. Olvidando, por supuesto que la Armada española fue de las más eficientes del mundo desde 1500 hasta 1805 y que en el siglo XVIII de cuatro guerras que tuvimos con los ingleses ganamos dos, empatamos una y perdimos otra (cuando llegaron a tener cinco veces más navíos de línea los ingleses).

Olvidamos que el primer ejército regular que venció a uno Napoleónico fue el español (y sin ayuda de nadie).

Olvidamos muchas cosas y creemos lo que nos cuentan las novelas de Patrick O'Brian... o de algún que otro escritor inglés sobre el ejército de tierra, que no dejan de ser novelas ultranacionalistas inglesas que transmiten que los españoles ni nos lavábamos. Más o menos como una novela española de tres al cuarto definiendo a un marinero inglés como "perro de la pérfida albión".

Lo que sí he notado es que criticas la anécdota que cuenta Jesús en su libro. Pues parece ser que es bastante verídica porque es algo que he leído más veces en libros incluso de academia militar española (tengo la intención de digitalizar un manual de Historia Militar de 1920 que era materia en el ejército español).

Es evidente que hay cosas con las que uno no está de acuerdo, y me encanta que se debata como haces tú, poniendo hechos sobre la mesa. De todas maneras, hay que decir que la Historiografía general mundial afirma que el uso de las armas de fuego en las batallas se debe a Gustavo Adolfo de Suecia... obviando por supuesto que a principio del siglo XVI existía una cosa llamada 'Tercios' que consiguió derrotar a su enemigo en una batalla sin tener una sola baja. Aquella batalla fue en Biccoca; y no sería ninguna bicoca que los historiadores militares ingleses se bajaran un poco los humos respecto a los españoles.

La guerra moderna se inició y desarrolló en España y hasta que los franceses (y los propios ingleses) no nos destrozaron el país en la Guerra de la Independencia, no se deben obviar las enormes contribuciones de la forma de guerrear española. En eso tienes razón.

Ah, para poner tu nombre sólo debes pinchar en Nombre/URL y poner tus datos.

O más fácil, firmar en el propio comentario.

Un saludo.

Strategos.

cronos dijo...

Siempre pensé que Federico había sacado muchos de sus
ideas militares de los clásicos, al estilo Maquiavelo que habia leído
a vegecio. interesante.
En algún otro momento también escuche sobre algunos teóricos militares
españoles que tendieron a ignorarlos cuando hablaban de como
sacar mayor eficacia de los tercios, pero después de su "derrota"
de los tercios se dejaron al olvido. A lo mejor sea
el mismo personaje. debería checarlo.
Saludos.