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lunes, 3 de octubre de 2011

Tuits bélicos interesantes de la semana en @MMilitari

Aquí va el resumen semanal de tuits de la cuenta @MMilitari en Twitter. Un artículo de Arturo Pérez Reverte sobre los soldados españoles, un capítulo del libro de Pedro J. Ramírez sobre la Revolución Francesa, varias cosas sobre el mejor historiador del siglo XXI sobre asuntos económicos y militares (Niall Ferguson), la recuperación digitalizada de la Biblioteca del Ministerio de Defensa y tres anécdotas de reyes y conflictos militares del gran blog Historias de la Historia.

Nueva entrada en Manu Militari: "¡España, cierra, cierra!", o sobre los cojones del soldado español http://bit.ly/mPmxmo (por Pérez Reverte)

"Lecciones financieras de un hundimiento revolucionario". Pedro Jota Ramírez. Expansion.com http://me.lt/31yvZ @pedroj_ramirez

Para todos los que quieran saber efectos economía en la historia. Recomiendo a Nial Ferguson: http://me.lt/8WN0f

Niall Ferguson: "Ceuta ya no es la plaza de un agresivo imperialismo europeo sino un baluarte defensivo contra el islam" http://me.lt/2l0Og

Joyas ocultas en bibliotecas desconocidas · Biblioteca del Ministerio de Defensa · ELPAÍS http://bit.ly/q575ge via @noheca

El día que un lepero fue rey de Inglaterra · Historias de la Historia http://bit.ly/p4of5u

El Rey que llevaba tatuado "Muerte a los reyes!" · Historias de la Historia http://bit.ly/onAAhd

El Fuerte que se perdió por una pelota · Historias de la Historia http://bit.ly/rafkGr

Pues eso, disfrutadlas. ¡Hasta la semana que viene!

martes, 27 de septiembre de 2011

"¡España, cierra, cierra!", o sobre los cojones del soldado español (por Arturo Pérez Reverte)


El capitán Alatriste durante la carga final francesa en Rocroi (Juan Mundet)

A veces uno se encuentra joyas en los periódicos, pero las mejores suelen ser las de Arturo Pérez Reverte. Una de ellas, emocionantísima, ya se publicó en este blog -Las monjas y la bandera-, pero es que este pasado fin de semana nuestro escritor de cabecera en cosas de cojones españoles se salió otra vez con su escrito semanal de Patente de Corso recordando lo que es el soldado español cuando las vé putas y hay que arreglar un marrón como sea para salvar a sus compañeros. La lástima es que también recuerde lo miserables que son los mandamases de este país cuando hay que agradecerles lo que han hecho por todos sus demás conciudadanos. Pero en esencia es uno de estos artículos que uno lo lee y se le hincha el pecho. Y por eso lo comparto con todos vosotros. Ahí va.

Una historia de violencia
XLSemanal - 26/09/2011

Me dan la bronca algunos lectores veteranos porque hace tiempo que no hablo de esos personajes e historias del pasado que a veces, para bien o para mal, ayudan a encajar el presente. Así que, para quienes echan de menos las historias del abuelo Cebolleta, hoy tocamos esa tecla, recordando a uno de esos fulanos sobre los que, de nacer en otro sitio, habría novelas, películas y series de la tele. Pero nació aquí, aunque pasó la vida fuera de España, ganándose el pan con una espada. Así que tenía pocas posibilidades de figurar en los libros de texto de los colegios. Como dijo no recuerdo qué político analfabeto de los que mezclan churras con merinas, la violencia no educa.

Año 1547. La España del emperador Carlos V tiene al mundo agarrado por las pelotas. Los príncipes protestantes se han puesto flamencos, y les caen encima, entre otros, los tercios de infantería española. La cosa se dilucida en Mühlberg, con el río Elba entre los ejércitos del elector de Sajonia y el del emperador. Se acomete la gente, se retiran los luteranos, y en mitad del pifostio hay un momento delicado. Huyendo ante el empuje de la vanguardia mandada por el duque de Alba, que siega como una guadaña, los alemanes -marcando el paso de la oca, o lo que marcaran entonces- pasan el río por un puente de barcas, lo recogen en la otra orilla, y para defender el único vado y cubrir su retirada acumulan allí enorme cantidad de artillería y arcabuceros. De manera que al llegar los españoles granizan balas sobre los arneses. El de Alba, cabreadísimo, va de un lado a otro sin saber cómo hincarle el diente al asunto, pues los tudescos van a enrocarse tras las murallas de la plaza fuerte, y de allí no los sacarán ni con Tres en Uno. El emperador está a punto de llegar con el grueso del ejército, encontrando el paso bloqueado; y además, los enemigos empiezan a incendiar las barcas. Como para ingerir cianuro.

Entonces ocurre una de esas cosas que a veces nos pierden a los españoles y otras nos salvan. Algo muy nuestro. Muy de aquí. Porque de pronto, en mitad del carajal, a un soldado del Tercio Viejo se le va la pinza y empieza a ciscarse en los alemanes y en todos sus muertos; y jurando en arameo se pone la espada entre los dientes, echa a nadar por el vado bajo una lluvia de arcabuzazos, llega a la orilla con dos cojones, arremete contra los alemanes echando espumarajos, y mata a cinco. Tras él, por vergüenza torera y porque está feo dejarlo ir solo, se han echado al agua su capitán y nueve soldados, que salen chapoteando y gritando «España, cierra, cierra», como animales. Imagínense el cuadro y las pintas de mis primos, aullando mojados de barro y con ojos de locos, de mucho matar, con sus barbas, espadas, escapularios y demás parafernalia. De ese modo los colegas llegan a tiempo de ayudar al que pelea a la desesperada, acuchillando a mansalva. Así, entre los diez, hacen un escabeche de toma pan y moja. Y mientras los alemanes deciden que es momento de salir por pies a buscar unas cervezas, los españoles, chorreando agua y sangre ajena, apagan el incendio, reconstruyen el puente, y cuando llega el emperador, su ejército lo pasa tranquilamente, alcanza al enemigo, y al elector de Sajonia y a su puta madre les da las suyas y las de un bombero.

Después, Carlos V pregunta quién fue el majara que cruzó el río. Y le presentan a un oscuro soldado de padres vascos aunque nacido en Medina del Campo, llamado Cristóbal Mondragón. Y allí mismo, sobre el campo de batalla, el emperador lo llama «el mejor soldado del mejor tercio de la infantería española» y lo nombra alférez. Al capitán que lo siguió lo asciende a maestre de campo, y a los nueve soldados les da tanto dinero que Lope de Vega, en su comedia El valiente Céspedes, dirá más tarde que los ha cubierto de oro.

¿Colorín colorado? Casi. Y no como habría debido ser. Con el tiempo, Mondragón se convirtió en uno de los más destacados militares españoles en las guerras de Flandes. Amado por sus hombres, eso le granjeó -no podía ser de otra manera-, odios y envidias en España. Y Felipe II, al que sirvió con tanta devoción y valor como al padre, se portó con él como un miserable. Cuando ya veterano volvió a su patria y solicitó expediente de nobleza, los jueces se las arreglaron para inventarle antepasados judíos. Humillado, lleno de amargura y vergüenza, Mondragón regresó a Flandes, de donde no había de volver nunca. Acabó con noventa años, digno hasta el fin, ordenando que lo pusieran en la ventana para que sus soldados, que lo adoraban, lo viesen morir. En su testamento pedía, en pago a sus servicios, la castellanía de Amberes para su hijo y una capitanía de lanzas para su nieto. El rey, naturalmente, no concedió ni la una ni la otra.
Vía: Patente de Corso XL - Semanal.

viernes, 9 de septiembre de 2011

¡Septiembre! ¡Llegan las colecciones de kiosco! Aviones de combate a reacción de Altaya

¿Os acordáis de adolescentes cuando teníamos tiempos y nos marcábamos unas maquetas de aviones a reacción que dejábamos en las estanterías? Anda que era una verdadera gozada ir pegando las piezas, pintándolas y poniéndoles luego las calcamonías de las insignias... esos modelos de Airfix, Matchbox (ya no las hace, pero en este enlace las podéis recordar), Revell e Italeri (los soldaditos de plástico de Esci tampoco se me olvidarán en la vida; es más, aquí os dejo un enlace de varias marcas porque ésta italiana desapareció por desgracia). ¡Hasta algunos llegamos a hacer aviones de autocontrol!

Pero luego nos fuimos a la Universidad, empezamos a encontrar trabajo y aquellos modelos tan molones que estaban en las estanterías de nuestra habitación o terminaron en cajas, o regalados a los sobrinos y primos pequeños (para que los destrozaran, snif) o nuestras madres se "encargaron" de ellos. Y pasados los años pocos han quedado con la afición, porque hay muchas cosas que hacer y, para colmo, es que eran difíciles de montar y pintar las jodías.

Sin embargo, siempre que llega septiembre se nos vuelve a dar una oportunidad con esas pedazo de colecciones que hay en los kioscos. En este caso puedes volver a tener tu propia flota aérea de combate otra vez en las estanterías o comprarte unas vitrinas de cristal con extractores de polvo y luces para que no se estropeen y "luzcan" más! Son 52 entregas, nada menos. Para dominar los cielos y la pared de tu casa... y darse un gustazo observándolas...

Una fotografía del Mirage III, el primero de las entregas, con explicaciones de cómo son las maquetas 
Pues el otro día mirando por Internet, encontré una colección de esas que te puede permitir volver a disfrutar de los aviones de combate modernos con maquetas ya hechas y con un nivel de detalle que deja helado. Es la de Aviones de Combate a Reacción de Altaya (filial de Planeta de Agostini), que le estoy echando un vistazo y me parece realmente acojonante de buena.

Los detalles son cojonudos, de verdad. ¡Y además no hay que hacerlas! Y los fascículos son bastante completos, incluso hablando del primer caza a reacción que entró en combate, el Messerschmitt Me 262 (con el sempiterno permiso del Heinkel He 280, a los que podéis ver volar en reconstrucciones en esta vieja entrada de esta bitácora).

Un vistazo de la colección
Ya sabéis que desde su aparición a finales de la Segunda Guerra Mundial, los aviones de combate a reacción revolucionaron la aeronáutica y han superado todos los límites en materia de velocidad, potencia, radio de acción y capacidad de ataque. Vamos, que los americanos (sobre todo) y los soviéticos se llevaron a los mejores ingenieros alemanes que fueron los que de verdad desarrollaron esta tecnología.

No sólo nos gusta vérles volar, sino que se encuentran entre las máquinas más sorprendentes jamás creadas y son actualmente las armas más eficaces de la historia de la técnica militar. Son, hoy por hoy, el máximo exponente de la tecnología más avanzada en cuanto a diseño, electrónica, navegación o propulsión. Y cuentan con las más avanzadas y poderosas armas jamás creadas.

Vamos, que me he puesto a mirar y leo en su web que "la colección se compone de los más sorprendentes aviones de combate a reacción a escala 1/72 (con lo cual se almacenan en poco espacio). Han sido elegidos para ella los aviones de caza y combate más representativos de nuestra época, con todos los detalles y accesorios que permiten identificar los modelos como auténticas y extraordinarias piezas de colección. Entre las miniaturas están el F-4 Phantom, el Mirage III, el Mig-29, el Harrier, F-14 Tomcat, el Super Étendard, el Tornado, el Starfighter o el Typhoon entre otros". ¡Casi ná!

Aquí podéis ver el nivelazo de detalle que tienen las maquetas que van con la colección 

Pero además cada entrega va acompañada de un fascículo que te permitirá descubrir todos los secretos de los aviones de combate a reacción. En su web de presentación podéis ver el nivelazo de maquetación y de redacción de los artículos. A mí me ha encantado, pocas veces se ven estas cosas en las colecciones de kiosco. ¡Y hay un extenso artículo en el primer fascículo de nuestro queridísimo y admiradísimo Schwalbe (Gaviota) Me 262 homenajeándole como primer avión a reacción de combate de la Historia!

Ahorrando sin tener que esperar al kiosco
Eso sí, yo recomiendo que para tener completa la colección, y no depender de los distribuidores de los kioscos (éstos casi nunca tienen la culpa) uno se suscriba a la colección. Aparte de ahorrar una cantidad de dinero considerable y la espera y los problemas con el kiosquero, la primera entrega, sólo oscostará 2,99 €. Ojo, que es modulable. Primero, te dan regalos que no conseguirías cada semana. Segundo, hay rebajas en las primeras entregas. Tercero, te envían dos entregas cada mes a casita y así no estás pendiente. Cuarto, hay compromiso de que el precio no variará mientras se entregue la colección.

Y, lo más importante, no lo tienes que pagar de un tirón y puedes suspender la suscripción cuando quieras. ¿Pero qué más se puede pedir?

¡Yo me la pillo, pero YA!

Ah, y como regalito, ahí tenéis un vídeo promocional de la colección. ¡Vamos a disfrutar como enanos este septiembre!

lunes, 20 de septiembre de 2010

"Aunque sí pierda el barco"


Imagen de la última bandera española en América (1826)

Dejo aquí este impresionante, impresionante, artículo de Arturo Pérez Reverte sobre la bandera española, unas monjas, Puerto Rico, y las órdenes que hay que cumplir honrada y valientemente en una guerra. Yo estoy absolutamente emocionado tras leerlo.

Las monjas y la bandera
XLSemanal - 20/9/2010

Hace algunos años, en el canal de entrada de San Juan de Puerto Rico, frente a los castillos del Morro y San Cristóbal, me llamó la atención una enorme bandera española que alguien ondeaba en un edificio blanco próximo a la embocadura. «Son las monjas», dijo quien me acompañaba, que era mi amigo y editor en Puerto Rico Miguel Tapia. «Y eso es que está entrando un barco español.» No hablamos más en ese momento, pues estábamos ocupados en otras cosas; pero lo de la bandera y las monjas me picó la curiosidad. Así que después procuré enterarme bien del asunto, que resultó ser una bella historia de lealtades y nostalgias. Algo que realmente comenzó hace más de un siglo, el 16 de julio de 1898.

Aquel fue el año del desastre. Trece días antes, la escuadra del almirante Cervera, que había salido a combatir sin esperanza en el combate más estúpido y heroico de nuestra historia, había sido aniquilada en Santiago de Cuba por el abrumador poder naval norteamericano. Los buques de guerra yanquis bloqueaban la isla de Puerto Rico, impidiendo la llegada de refuerzos y suministros a las tropas cercadas. En esas circunstancias, el Antonio López, un moderno y rápido buque mercante que había salido de Cádiz con armas y pertrechos para la guarnición, recibió un telegrama con el texto: «Es Que Usted Haga Llegar Preciso El Cargamento Un Puerto Rico Aunque Sí Pierda El Barco». Veterano, disciplinado, profesional, con los aparejos en su sitio, el capitán del Antonio López, que se llamaba don Ginés Carreras, intentó burlar el bloqueo estadounidense. No lo consiguió. El 28 de junio, cuando navegando sin luces y pegado a la costa intentaba entrar en San Juan, fue localizado por el USS Yosemite, que lo cañoneó. El capitán Carreras logró escapar a medias, varando el barco en Ensenada Honda, cerca de la playa de Socorro, desde donde en los días siguientes intentó llevar a tierra cuanto podía salvarse del cargamento. Pero dos semanas más tarde, el USS New Orleans se acercó para dar el golpe de gracia, destrozándolo a cañonazos.

Fue entonces cuando se tejió la historia que les cuento. Bajo el bombardeo, un tripulante del Antonio López, que se había atado la bandera del barco a la cintura antes de echarse al agua para intentar ganar tierra a nado, llegó gravemente herido a la orilla. Nunca pudo averiguarse su nombre, pues murió en brazos de un puertorriqueño de los que acudieron a ayudar a los náufragos. «Que no la agarren», suplicó el marinero mientras moría, señalando la bandera. Y el puertorriqueño cumplió su palabra, quizá porque se llamaba Rocaforte y era de padres gallegos. Hombre supersticioso o religioso, y en cualquier caso hombre de bien, por no incumplir la demanda de un moribundo, la guardó en su casa durante años. Y al fin, un día, pensó en las monjas.

Eran españolas, de las Siervas de María, instaladas en la isla desde 1897. Atendían un hospital junto a la boca del puerto, y permanecieron allí después de la salida de España y la descarada apropiación de la isla por los Estados Unidos. Acabada la guerra, las hermanas, con la natural nostalgia, adoptaron la costumbre de saludar desde la galería del hospital, agitando sus pañuelos, cada vez que un barco de su lejana patria entraba o salía en el puerto. Eso dio a Rocaforte la idea de confiarles la bandera. Se presentó en el hospital, contó la historia a la madre superiora, y le entregó la enseña. Y desde entonces, cuando entraba o salía de San Juan un barco español, las monjas hacían ondear en la galería, en vez de pañuelos, la vieja bandera del barco perdido.

Todavía lo hacen, un siglo después. De las veintisiete monjas que atienden hoy el hospital de las Siervas de María, ya sólo cinco son compatriotas nuestras. Pero cada vez que un barco español pasa frente al hospital, navegando lentamente por la canal de boyas, su capitán cumple el viejo ritual de dar tres toques de sirena y hacer ondear la bandera en respuesta al saludo de las monjas, que desde la galería agitan la suya. De haberlo sabido, aquel anónimo marinero del Antonio López que hace ciento doce años se arrojó al mar, intentando ganar la playa bajo el fuego norteamericano con la enseña de su barco atada a la cintura, estaría satisfecho. Me pregunto si quienes salieron a la calle tras el último partido del Mundial de Fútbol, llenándolo todo de colores rojo y amarillo, serían conscientes de que se trataba de la misma memoria y la misma bandera. Y de que, al ondearla con júbilo en calles y balcones, rendían también homenaje a tanta ingenua y pobre gente que, manipulada, engañada, manejada por los de siempre -«Aunque Sí Pierda El Barco», ordenaron los que diseñan banderas pero nunca mueren defendiéndolas-, cumplió honradamente con lo que creía eran su deber y su vergüenza torera. Y esto incluye a las monjas de San Juan.

lunes, 9 de agosto de 2010

Arturo Pérez-Reverte: "Manolo, la bala y el talibán"

Nadie mejor que Arturo Pérez-Reverte para decir cuán asquerosa, terrible y desgraciada es la guerra y la esencia del ser humano en los conflictos. Nadie mejor que él. Pero en este artículo publicado este domingo pasado en el XLSemanal deja bien claro que a veces la buena intención de los pacifistas se convierte en papanatismo muy estúpido.

Estoy convencido de que tengo la misma opinión que Arturo Pérez-Reverte, que ojalá no existieran las guerras; pero también creo que son consustanciales al ser humano y que no se pueden evitar. Y que cuando se está en esa situación no se le puede pedir a tus soldados que sean menos crueles con los otros y que "maten menos", porque al final serán los nuestros los que pierdan la vida. Ojo, eso no implica, en ningún momento, que haya normas para hacer la guerra más civilizada en lo que se pueda e intentar evitar la mayor cantidad de injusticias si es que se puede. Un ejército con normas morales fuertes hace menos daño que los que no las tienen.

En todo caso, debéis leeros el artículo titulado Manolo, la bala y el talibán. A mí me ha encantado, pero sobre todo esta frase:

"Los afganos son duros que te rilas, y mientras les vacías un cargador en la tripa son capaces de comerte los hígados y marcarse una jota baturra camino del Paraíso".
Que los pacifistas no se olviden de eso... o mejor, que no tengan que sufrirlo nunca en sus propias carnes.

Fuente: XLSemanal.

martes, 1 de junio de 2010

¿Por qué perdió la guerra la República Española?

Soldados republicanos entrando desarmados en Francia tras la derrota

Esta mañana ví en una librería un libro que me llamó la atención. Es ¿Por qué la República perdió la guerra? De Stanley G. Payne. Aunque ya sabéis que la Guerra Civil Española no es precisamente un tema que me atraiga mucho sino que más bien me resulta conflictivo. En mi opinión fue una barbaridad llevada a cabo por extremistas de derechas e izquierdas que provocó muchísimo dolor a la gente de bien de este país, que era la mayoría. Un conflicto en el que los dos bandos son culpables absolutos de cualquier barbaridad que se les haya confirmado y en el que no hubo ni buenos ni malos, sino gente buena machacada por unos ideales de odio y confrontación de unos pocos.

domingo, 28 de marzo de 2010

La guerra secreta del Sáhara Español

Soldados españoles en el Sáhara en los años 60 (www.lasonet.com)

Suelo leer muy pocas veces El País, pero tengo que reconocer que es uno de los periódicos que más reportajes de temática bélica ofrece los fines de semana.

En este caso, el reportaje que os enlazo se llama Sangre en el Sáhara Español, que habla de una guerra que Franco ocultó a finales de los cincuenta, con bastantes muertos y heridos por parte española.

A cualquier español que le menten el Sáhara se le cae la cara de vergüenza. Fue terrible cómo dejamos a los saharauis a manos de los marroquíes y cómo tuvimos que salir corriendo. Ahí fueron listos nuestros vecinos del Sur, que aprovecharon que el dictador se estaba muriendo y en la península no se sabía qué hacer. Hay muchos soldados españoles que se muerden los tegumentos procreativos cada vez que oyen hablar del tema.

Así que si conoces poco sobre esta historia (o si te apasiona saber más), deberías ver este vídeo sobre la crisis del Sáhara. Es más que ilustrativo.

Parte 1 - Parte 2 - Parte 3 - Parte 4.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Rusia afirma que destruyó el cuerpo de Hitler

Bruno Ganz, caracterizado como Adolf Hitler en 'El Hundimiento'

Una noticia me ha llamado hoy la atención en El Mundo.es sobre el paradero del cuerpo de Hitler tras la toma de Berlín por parte del Ejército Rojo: Rusia confiesa que destruyó el cuerpo de Hitler pero guardó varios restos.

Durante años ha existido la polémica sobre dónde se encontraban los restos de este dictador genocida. Incluso se hablaba de la posibilidad de que hubiera sobrevivido, pero al final muchos testimonios aseguraban que se había pegado un tiro junto a su amante, Eva Braun, y había sido incinerado en los jardines del Reichstag. Por cierto, que hace unos días también encontraron su coche.

El caso es que si no se hubiera suicidado, el tito Adolf habría terminado en la fosa común de todas maneras, ya que estaba a punto de sufrir un ataque cerebral.

Por cierto, que los soviéticos eliminaron casi todas las pruebas del cuerpo de Hitler para evitar que hubiera peregrinaciones hacia su tumba, pero vertieron sus cenizas en el río Biederitz por orden de Yuri Andropov en 1970. Tras esta declaración rusa, se supone que miles de nazis irán a sus riberas a celebrar picnics (por decir algo), con lo que 65 años después han fallado clamorosamente en su objetivo.

Vía: El Mundo.es

sábado, 12 de septiembre de 2009

'El Mundo' distribuirá todos los domingos una colección sobre la Segunda Guerra Mundial

El periódico El Mundo publica a partir de este domingo una colección sobre la Segunda Guerra Mundial, para celebrar el 70.º aniversario del comienzo del conflicto. Serán 30 entregas con libro y DVD por un euro más de lo que cuesta el ejemplar.

Ya este periódico, en su edición digital, colgó un especial interactivo sobre el conflicto el 1 de septiembre pasado.

Una oferta que no debes dejar escapar si te gusta ese momento histórico.

domingo, 22 de marzo de 2009

'Muy Interesante' - Especial Segunda Guerra Mundial

Una operaria dando un retoque a la pintura de un avión estadounidense

Como soy un vago, tengo un montón de cosas pendientes que publicar. Una de ellas es la publicación del especial sobre la Segunda Guerra Mundial de la revista Muy Interesante (donde trabaja un amigo mío, trabajó otro y de la que tengo el gusto de haber conocido a su director, José Pardina, un profesional como la copa de un pino).

Para colmo de bienes, Jesús Hernández estás en todos los lados chico, ya me da hasta vergüenza citarte tanto que parece que te esté dorando la píldora siempre ;) se ha encargado de escribir el dossier central de este suplemento con varios enigmas desclasificados sobre el conflicto. Aquí tenéis el sumario.

Además puedes comprarlo junto a un DVD sobre los últimos secretos del Eje que no está nada mal (lo ví en el Canal Historia). Y para abrir boca, podéis escuchar este PODCAST de trece minutos y medio sobre el conflicto en la web de MUY.

domingo, 15 de marzo de 2009

Reportajes sobre la Gran Guerra (Gabriel Chevalier) y la Guerra Civil Española (Jorge M. Reverte)

Tropas nacionales entrando en Irún, dispuestas a fusilar casa por casa

Los domingos suele venir mi hermano a casa con El País y en él, junto a su suplemento semanal, encuentro publicados artículos referentes a la temática bélica.

El artículo de hoy en el periódico diario se refiere a la publicación de un libro de Gabriel Chevallier titulado El miedo, publicado por la editorial Acantilado, en el que se muestra una de las versiones más descarnadas y antibelicistas de la Primera Guerra Mundial. El autor cuenta sus vivencias en un relato impactante y demoledor del sinsentido y la barbarie de los conflictos humanos, algo que todos los aficionados a la Historia Militar debemos tener en cuenta. Se titula Desde las trincheras y lo podéis leer aquí.  

En el suplemento semanal, Jorge M. Reverte, autor de varios libros sobre las batallas del Ebro, la de Madrid y la caída de Cataluña, escribe un amplio reportaje sobre el desarrollo estratégico de la Guerra Civil Española para presentar su nuevo libro, que tendrá fotografías inéditas. Éste se llama La estrategia de la muerte. A mi parecer es un buen reportaje indicando aspectos estratégicos que posiblemente se desconozcan, como el frenazo de Franco a la ofensiva catalana en el 38 ante la disquisición francesa sobre si entraba en la guerra o no. Además, es bastante ecuánime con la barbarie ocurrida en uno y otro bando.

A ver si me animo y voy publicando enlaces de artículos que vea por ahí en la prensa, que eso le dará vidilla a esta bitácora y parece un trabajo interesante para todos los aficionados.