martes, 1 de junio de 2010

¿Por qué perdió la guerra la República Española?

Soldados republicanos entrando desarmados en Francia tras la derrota

Esta mañana ví en una librería un libro que me llamó la atención. Es ¿Por qué la República perdió la guerra? De Stanley G. Payne. Aunque ya sabéis que la Guerra Civil Española no es precisamente un tema que me atraiga mucho sino que más bien me resulta conflictivo. En mi opinión fue una barbaridad llevada a cabo por extremistas de derechas e izquierdas que provocó muchísimo dolor a la gente de bien de este país, que era la mayoría. Un conflicto en el que los dos bandos son culpables absolutos de cualquier barbaridad que se les haya confirmado y en el que no hubo ni buenos ni malos, sino gente buena machacada por unos ideales de odio y confrontación de unos pocos.



El caso es que este libro despierta alguna polémica. Payne solía ser el autor favorito de izquierdas, digamos, pero al enfrentarse a los motivos de la derrota republicana ha abierto ampollas. Esto lo explican fenomenal en El Cultural, donde donde además ofrecen un fragmento del libro en el que Payne indica algunas causas de la derrota.

De todas maneras, yo recomiendo que os leáis a Paul Preston, Ian Gibson, Hugh Thomas y Raymond Carr, grandes hispanistas anglosajones para entender mejor ese momento. No recomiendo autores españoles porque no creo que aún podamos ver a vuelo de pájaro ese conflicto -como lo haríamos con la Guerra de la Independencia contra los Franceses, por ejemplo- y mucho menos a "revisionistas" de medio pelo como Pío Moa o César Vidal. Éstos, por muy divertidos y atrevidos en sus teorías son totalmente romanticistas y acientíficos y son un perjuicio para la investigación histórica porque se basan en mitos y opiniones antes que en hechos; aunque para gustos hay colores, siempre se les puede echar un vistazo cuando se haya leído lo fetén y poder abrir los ojos ante las barbaridades que llegan a decir.

Por último, no dejéis de leer el libro de La Guerra Civil Española de Antony Beevor, historiador militar que intenta mantenerse alejado de las grandes cuestiones políticas que enturbian el estudio de este conflicto, aunque al final le pueda el sentimiento republicano.

La verdad, no sé qué tiene de romántico ser el perdedor. Ya sabéis cuánto detesto la Historia Romanticista que aprovecha el sentimiento para ocultar la verdad y crear Historia como herramienta política. Debe ser por aquello del dicho "De derrota en derrota, hasta la victoria final", o por el misterio que encierran las causas de un fracaso. Deberíamos llamar a Iker Jiménez y a su equipo de Cuarto Milenio para que nos lo explique. Será cuestión de dinero y hacer negocio, supongo...

4 comentarios:

rodericus2009 dijo...

He leido "40 preguntas fundamentales sobre la guerra civíl española" de Payne y estoy casi totálmente de acuerdo con él en el diagnostico que realiza en este libro sobre la derrota repúblicana. Recomiendo la lectura de esta obra.
También estoy de tú lado en que dificilmente un historiadór españól hara un análisis imparciál de la guerra "incivíl". A pesár de todo el tiempo pasado, es muy dificíl desarrollár una tesis imparciál de lo sucedido habiendo nacido aquí. Las dos españas de Machado siguen existiendo ahora, solo hay que echár un vistazo a las posiciones politicas actuales, nos comportamos en politica como "hooligans" del fútbol, irracionalmente casi siempre.
Sobre Pio Moa y Cesár Vidál, creo que estos señores solo escriben obras de consumo para sú propio público, sin el mas minimo rigór profesionál.

Un saludo

Temujin dijo...

Con su permiso, hay un libro muy bueno sobre la Guerra del 36-39. Se llama "Una historia de la guerra civil, que no le va a gustar a nadie", de Juan Eslava Galán. Para mi gusto imprescindible. No es sectaria, solo narra hechos, me gusto mucho.

Anónimo dijo...

El tema en España está enormemente politizado ya que al fin la guerra civil fue una confrontación política, de ahí que unos y otros quieran reflejar en sus ensayos y novelas sobre el tema su visión, siempre desde su propia idiología que es algo que siempre nos acompaña, y en un conflicto genuínamente político como la guerra civil siempre deberá salir a la luz. Pero más allá de connotaciones idiológicas siempre me he preguntado ¿como fue posible que los insurrectos ganaran la guerra cuando la más pura lógica nos indicaría que deberían haberla perdido?, ya que si en la sublevación solo controlaron Galicia, La cuenca del Duero, Navarra y el oeste de Aragón, y en donde las zonas más pobladas e industrializadas y desarrolladas de España quedaron bajo control gubernamental (en litoral cantábrico desde Asturias a Guipúzcoa, Cataluña y el oriente aragonés y practicamente todo el territorio del centro, sur y este peninsular), lo cual debieron de darles una decisiva ventaja.
Por ejemplo al estudiar la guerra de secesión o civil norteamericana, a pesar de la mayor tradición militarista de las élites sureñas y del enorme entusiasmo ciudadano, no pudieron contrarrestar la superioridad demográfica e industrial del norte, lo cual decantó la guerra a su favor. Entonces ¿por qué en la guerra civil española no sucedió lo mismo y los que contaban con una superioridad aplastante demográfica e industrial, perdieron la guerra?, de verdad que no me lo explico.
Un saludo, Jose.

Anónimo dijo...

La izquierda sigue sin ver ni comprender que la semilla de su derrota ya iba implícita en el modo equivocado en que reaccionaron al Alzamiento (esto es como el Sistema Diédrico en Geometría Descriptiva: o lo ves, o no lo ves), y estaba muy ocupada en la heroica, arriesgada, difícil, y valerosa labor en retaguardia de liquidar curas, monjas, y gente de derechas, aunque no estuviera comprometida con el golpe militar, como para ver que regulares y legionarios avanzaban por la N-V hasta Madrid. Un golpe de Estado se para de otra manera. Y esto no es una opinión. Es un hecho.