
Hace 111 años que los estadounidenses destrozaron por completo los restos de la escuadra atlántica (o Flota de Ultramar) de la Armada Española que intentaba defender los suministros a las tropas que protegían Cuba durante la
Guerra Hispano-Estadounidense de 1898. Dos meses antes, los
yanquis habían eliminado en otro
ejercicio de tiro a la escuadra pacífica en el combate de
Cavite (aquí, la entrada de la
Wikipedia sobre este suceso).
Aquella guerra, injusta para España, fue la presentación de la Armada estadounidense ante todo el mundo. Aunque parezca mentira, antes de la batalla de Cavite los ingleses sentían pena por los estadounidenses porque iban a combatir contra una de las mejores armadas del mundo, la española, y creían que no iban a volver al puerto de Hong Kong. Así que los dos resultados de Cavite y de la
bahía de Santiago fueron una sorpresa para todo el mundo salvo para los españoles, que sabían que les iban a destrozar. No, no es broma. Nadie pensaba que los estadounidenses pudieran ganar a las escuadras españolas.
Mucho se dice de que la Armada española era ineficaz, pero no es así; el problema era que tenía una mala gestión en suministros y construcción. Era una armada de barcos rápidos muy efectivos y muy considerada internacionalmente para los objetivos que tenía que cumplir. En realidad, los políticos dejaron de lado a la Armada, que en 1870 era la
cuarta armada del mundo y estaba casi al nivel de 1805 (en la que se podría considerar la tercera, si no la segunda, detrás de Francia e Inglaterra).
Lo que ocurrió hace 111 años es que el paradigma naval cambió de repente con la aparición del acorazado, que España acababa de construir y estaba construyendo. Y los barcos españoles, utilísimos para cometidos internos, no estaban preparados para un conflicto internacional por la falta de suministros. Quizás dos años después las cosas hubieran podido cambiar y a los americanos les hubiera costado algo más la victoria, ya que los españoles tenían
cruceros acorazados de gran nivel en los astilleros y alguno que otro que no se quiso enviar. Los mitos son a veces simplificaciones básicas de lo ocurrido. En este
enlace hay un interesantísimo -y larguísimo- debate sobre esta cuestión en el
Foro Militar General.
Ejemplo del cambio de paradigma naval del que he hablado se produjo seis años después, en la
guerra Ruso-Japonesa, la armada del Zar se encontró con un resultado similar, con su flota pacífica hundida entre el
combate de Chemulpo, el resto en
Port Arthur y su flota báltica un año después destrozada en la
batalla de Tsushima (en una peripecia lamentable, por cierto). Un conflicto ciertamente con un resultado sorpresivo muy similar al Hispano-Estadounidense. Es más que notable que 40 años después las dos flotas vencedoras al inicio del siglo XX (estadounidense y japonesa) fueran las más potentes del mundo y se destrozaran mutuamente en la Segunda Guerra Mundial.
Pérdida de las Colonias
Esa mañana del 3 de julio de 1898 en Santiago de Cuba el almirante en jefe español,
Pascual Cervera, intentó salir del puerto cubano protegiendo a las unidades más veloces para que algún barco suyo pudiera escapar. Todo fue inútil. La destrucción fue completa, como podemos ver en esta
colección de imágenes de los barcos españoles hundidos en las dos batallas. España perdió Cuba, Guam, Puerto Rico y las Filipinas. Prácticamente sin flota y sin puestos de repostaje y suministro (las islas del Pacífico) no había forma de comunicarse con las guarniciones de infantería y era absurdo mantener esas posesiones.
Aquel día también ocurrió una desgracia similar a la de Churruca y Gravina en Trafalgar casi un siglo antes. Murió
Fernando Villaamil, el inventor del
destructor, a bordo del barco de la misma clase
Furor, que explotó ante el fuego enemigo (este hombre se merece una entrada más amplia en este blog). Más de la mitad de los marinos españoles murieron aquel día, mostrando tal valor que los propios marinos estadounidenses alabaron su profesionalidad y, sobre todo, el cumplimiento del deber. Los españoles caerán derrotados, pero suelen dejar una gran impresión de respeto entre sus enemigos.
De la guerra entre estadounidenses y españoles (
aquí unas fotos sobre el conflicto), los resultados fueron claros: la pérdida de las colonias de ultramar salvo Guinea Ecuatorial, la isla de Fernando Poo, el norte de Marruecos y el Sáhara Occidental; y la promoción que le hizo a
Teddy Roosevelt la creación de los
Rough Riders y su participación en la
batalla de las Colinas de San Juan (que fue un desastre para los americanos y es un ejemplo claro de incompetencia militar, aunque vencieran) para conseguir ser presidente de los Estados Unidos de América.
Aquí hay un
análisis muy interesante sobre este conflicto, sobre todo porque procede de un norteamericano justo en una
página con una versión de los hechos que es necesario leer. Si queréis leer la versión anglosajona de este conflicto en la Wikipedia, pinchad este
enlace.
¿Qué pensáis vosotros de la guerra de Cuba y Filipinas? ¿Podríamos haber evitado la derrota o lo que ocurrió estaba cantado? Dejad vuestros comentarios sobre esto y alimentad al blog, que se nos muere de hambre últimamente.