Es todo un lujo y un disfrute poder divulgar sobre Historia Militar desde un punto de vista distinto a las bitácoras habituales en este tipo de afición. Habéis podido comprobar en estos casi seis años de vida de este blog que no solemos hablar de armas concretas ni números exactos sino de pequeñas historias y puntos de vista poco habituales en lo que es esta disciplina. Y es que lo más importante de esta bitácora ha sido contar cosas, con mayor o menor fortuna o con más asiduidad que otras veces. El 29 de marzo cumpliremos seis años en la Red, esperando que sea con una celebración muy especial.
Es curioso que en este regreso otra vez compute esta entrada del 'Documental de la Semana' la ducentésima de este blog en estos seis años. Y que sea cuando nuestra cuenta de Twitter @MMilitari ha "movido" más de tres mil tuits bajo el hashtag #CrisisCrimea y la colaboración de nuestro ya colaborador Benjamín Rodríguez (@Campocity2011) y el descubrimiento de Juan Carlos Pinov (@juancarlospinov) que, desde Rusia, está mostrando a los casi 2,8 millones de personas que han podido ver cualquier tuit suyo con los puntos de vista de ucranianos, rusos y europeos (aquí, su blog From the Russian Revolution).
Por ello, siendo uno de los objetivos más importantes de este blog el estudio de la guerra y viendo que en Ucrania y Crimea están pasando cosas muy extrañas, dejamos este fin de semana un documental realmente crucial sobre Sun Tzu y El Arte de la Guerra. Libro que acompaña desde el principio de los tiempos a este blog, como podéis ver en la columna de la derecha y os dejamos aquí en formato digital si pincháis en este enlace. Que lo disfrutéis y aprendáis de ello, lo de Crimea muestra que vienen tiempos muy preocupantes y es posible que haya que estar preparado para perseverar en las peores circunstancias.
domingo, 9 de marzo de 2014
Seis años, 200 entradas y más de 156.000 visitas. De regalo el documental 'El arte de la Guerra' - Sun Tzu
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domingo, 17 de noviembre de 2013
Vuelve el documental semanal: 'La Batalla de Berlín'
Lo de no mirar por los blogs consigue que se queden medio muertos, cuando lo único que hay que hacer es cumplir un pequeño plan de edición y los plazos de entrega. Así que cuando uno ve una cosa interesante y vuelve lo que ocurre es que no puede poner una sola cosa sino unas cuantas. En este caso el otro día con el iPad me saltó en Twitter un documental sobre la Batalla de Berlín en la Segunda Guerra Mundial y me quedé flipadín. Así que buscando... me salen unos cuantos que voy a dejar aquí para que disfrutéis aprendiendo lo bestia y animal que es la guerra, y el mal bicho que era Hitler, que bien podía haber ahorrado el sufrimiento a los alemanes.
Aquí os dejo con el primero, repartido en siete partes, el que encontré el otro día.
El segundo, repartido en cinco partes.
El tercero, de Generales en Guerra sobre Zujov (Zukhov) y cómo vivió comandando la batalla.
El cuarto, de la Televisión Internacional Rusa en español (RT News) este sí entero y una muestra de cómo lo vieron los soviéticos, que los otros son, como casi siempre, desde el punto de vista occidental.
Y el quinto, de un tirón, sobre la investigación de Anthony Beevor para su libro Berlín, la caída, que podéis ver pinchando en este enlace.
Hala, que los disfrutéis. Y a ver si soy capaz de seguir un plan de edición para poner cosas todos los días. ¿Soñar es bueno, verdad? (En realidad tenéis para unos días con todos estos, pero bueno, a ver si es cierto que me pongo todos los días a contar cosas de lo fea que es la guerra, pese a que nos guste tanto verla).
Aquí os dejo con el primero, repartido en siete partes, el que encontré el otro día.
El segundo, repartido en cinco partes.
El tercero, de Generales en Guerra sobre Zujov (Zukhov) y cómo vivió comandando la batalla.
El cuarto, de la Televisión Internacional Rusa en español (RT News) este sí entero y una muestra de cómo lo vieron los soviéticos, que los otros son, como casi siempre, desde el punto de vista occidental.
Y el quinto, de un tirón, sobre la investigación de Anthony Beevor para su libro Berlín, la caída, que podéis ver pinchando en este enlace.
Hala, que los disfrutéis. Y a ver si soy capaz de seguir un plan de edición para poner cosas todos los días. ¿Soñar es bueno, verdad? (En realidad tenéis para unos días con todos estos, pero bueno, a ver si es cierto que me pongo todos los días a contar cosas de lo fea que es la guerra, pese a que nos guste tanto verla).
miércoles, 11 de septiembre de 2013
La invasión cristiana de Palma de Mallorca (Madîna Mayûrqa), por el colabordor José María Osma Bosch
Séptima entrada del colaborador, casi decir que parece el único que escribe aquí, de Manu Militari Josep María Osma Bosch sobre la conquista de la Palma de Mallorca musulmana, en el año 1229. Madîna Mayurqa, se llamaba. Por lo que parece el ejército cristiano no era sólo de aragoneses y del condado de Barcelona (y mucho menos de lo que ahora llaman falsamente Corona Catalano*-Aragonesa), sino de muchos otros soldados de la Cristiandad, entre pisanos, castellanos, genoveses, occitanos, leoneses, navarros y demás tipos con ganas de cortar cuellos "moros"; que era, por desgracia para algunos, lo que se estilaba en aquellos violentos tiempos por otra parte. Os dejo con la conquista de Palma por parte de Josep María. Vaya crack, el tío. Yo por mi parte estoy esperando cada 15 días a que me mande estos articulazos.
Invasión, conquista y fin
de Madîna Mayûrqa
A mediados del mes de noviembre de 1228, en la ciudad de Tarragona, Pere Martell, un cómitre de navío y un reconocido experto nauta barcelonés -en una cena ofrecida al rey Jaume I de Aragón, señor de Montpellier y conde de Barcelona, y una representación de la alta nobleza-, exponía la grave situación que sufría el comercio marítimo con constantes abordajes de la piratería moruna mallorquina por aguas de las rutas mediterráneas. Al mes siguiente, concretamente el 23 de diciembre, en las Cortes celebradas en Barcelona y presididas por el monarca aragonés y concurridas por los estamentos de la nobleza, ciudadanía y clero, se acordó por unanimidad la invasión de Mayûrqa (Mallorca) dominada por los almohades (muwahhidum) y regida por el gobernador (walî) Abû Yahyâ Muhammad ibn Àlî ibn Álî ´Imrâm al. Tinmmâlâli, cargo que ostentaba desde el 1208, curiosamente el mismo año del nacimiento del rey Jaume I.
El 5 de septiembre de 1229, un gran ejército feudal de unos veinte mil hombres, compuesto por aragonés, catalanes, pisanos, flamencos, galos, genoveses, occitanos, castellanos, navarros… embarcaba desde los puertos de Tarragona, Salou y Cambrils, a bordo de 25 navíos de gran porte, 18 taridas y casi un centenar de embarcaciones auxiliares rumbo a la isla mayor de las orientales de Al-Andalus (Al-jaza´ir al- Sharquiya Al-Andalus), siendo la única fuerza de carácter militar profesional y disciplinada, la Orden del Temple, antigua tutora del monarca de Aragón durante su infancia en el castillo-encomienda oscense de Monzón. Ésta, mediante el comendador de Miravet, Bernat de Campanyer se ofreció participar en la expedición: “Senyor En Rei, més són hòmens de religió e són tetuts en orde per servir Déu e per defrendre a Mallorques o lla vullats sobre sarraïns, que nós irem amb vós amb .XXX. cavallers e amb .XX. Ballesters a cavall, ben aparellats de bons cavalls e d´armes e de tot ço que meterhagen, e manaren de bons sirvents qui seran bons en terra en e mar e escuders e altra companya” ('Crònica' de Bernat Desclot).
Durante la travesía, se desató una terrible tempestad, durante la cual el rey Jaume I prometió que si cesaba la adversa climatología, construiría un templo en tierra mallorquina dedicado a santa María, que es hoy la actual catedral. Tres días después de haber zarpado de los puertos tarraconenses, la flota cristiana fondeó frente al islote Pantaleu, en la zona oeste de la isla, y según cuenta una leyenda el rey Jaume I recibió la visita de un joven moro llamado Alî de la Palomera, preconizándole una gran victoria. El moro proporcionó datos sobre las fuerzas militares que componía el suelo mallorquín e informó de la revolución habida contra el walî, la ejecución de cuatro cabecillas de la misma y la pendiente ejecución de medio centenar de implicados, sentencias que días después ante la invasión feudal fueron anuladas.
El día 12, tras desembarcar parte de los expedicionarios en Santa Ponça, y oír misa oficiada por Berenguer de Palou, obispo de la Ciudad Condal -es decir, Barcelona-, que prometió el paraíso celestial a los que cayesen en combate, tuvieron el primer contacto bélico con los almohades mallorquines, sufriendo fuertes bajas los dos bandos. En el invasor perecieron en la lucha algunos nobles como Guillem y Ramon de Montcadas, amigos personales del monarca. Los mallorquines, tras la inicial derrotas sufrida, se retiraron hacía su ciudad, Madîna Mayûrqa; actual Palma de Mallorca. Mientras tanto, los cristianos acamparon en la alquería de Ibn Dinat, hoy en día predio conocido como Bendinat, donde enterraron a sus muertos, reagruparon sus tropas, e iniciaron el asedio a la ciudad. Yn cerco que duraría algo más de tres meses de excavaciones de minas, construcciones de maquinas de guerra y continuos asaltos al perímetro amurallado.
Al ataque en fin de año
Al amanecer del lunes 31 de diciembre -en el calendario mahometano era el 23 de Safar de la Hégira del Profeta Mahoma-, Jaume I ordenaba a sus tropas feudales el asalto y toma de Madîna Mayûrqa. Tras varias horas de lucha fratricida en los muros, los invasores accedían a la urbe por la puerta de muralla de Bâb al- Khal, lugar hoy en día desaparecido estando perpetuando el hecho histórico gracias a una lápida erigida en 1929. Los primeros en acceder la ciudad -según el ya citado anteriormente Bernat Desclot- fueron Ferrán Peris de Pina, Bernat de Gurb y Martí Peris; aunque la tradición reza que lo hizo Juan Martínez de Eslava y de forma legendaria el primero en pisarla fue San Jorge montado en un caballo blanco.
Una vez tomada la ciudad y haber empezado por los invasores el sangriento saqueo casa por casa, estando el rey aragonés en el alcázar negociando con su alcaide, Aben Said al-Hakem, las clausulas de la rendición, dos peones tortosinos dijeron al monarca que sabían donde se hallaba escondido el walî Abû Yayâ, y cambio de 2.000 “lliures” se lo entregarían. El rey negoció y les abonó la mitad de lo solicitado; el gobernador almohade fue apresado y puesto bajo protección del propio Jaume I (aunque el cronista árabe Abû ibn Mutarrif Ahmad ibn ´Allâh ´ibn Amîra al-Majzûmî cuenta que murió cuarenta y cinco días después a causa de las torturas recibidas). Su hijo, de trece años de edad, se convirtió al cristianismo y el rey Jaume I le dio por esposa a Eva Roldán y de regalo de bodas el Señorío de Gotor y la Baronía de Illueca, ambos territorios de la provincia de Zaragoza.
La luna y las estrellas ya había hecho acto de presencia en la devastada ciudad; según el propio monarca aragonés en su 'Llibre dels Feits', los muertos moros fueron unos veinte mil sobre una población de ochenta mil. La bandera de Aragón, la de las cuatro barras sobre fondo amarillo ya ondeaba en la torre mayor del alcázar. Según el joven monarca, que ya empezaba a titularse Rex Majoricarum, en esa jornada, muy pocos pudieron huir hacia las montañas o a otros lugares seguros; la hermosa Madîna Mayûrqa, la ciudad que Jaume I al verla por primera vez dijo que era “la plus bella vila que anc haguésem vista, jo i aquells qui ab jo eren”, ya era historia y nacía Ciutat de Mallorques.
Invasión, conquista y fin
de Madîna Mayûrqa
A mediados del mes de noviembre de 1228, en la ciudad de Tarragona, Pere Martell, un cómitre de navío y un reconocido experto nauta barcelonés -en una cena ofrecida al rey Jaume I de Aragón, señor de Montpellier y conde de Barcelona, y una representación de la alta nobleza-, exponía la grave situación que sufría el comercio marítimo con constantes abordajes de la piratería moruna mallorquina por aguas de las rutas mediterráneas. Al mes siguiente, concretamente el 23 de diciembre, en las Cortes celebradas en Barcelona y presididas por el monarca aragonés y concurridas por los estamentos de la nobleza, ciudadanía y clero, se acordó por unanimidad la invasión de Mayûrqa (Mallorca) dominada por los almohades (muwahhidum) y regida por el gobernador (walî) Abû Yahyâ Muhammad ibn Àlî ibn Álî ´Imrâm al. Tinmmâlâli, cargo que ostentaba desde el 1208, curiosamente el mismo año del nacimiento del rey Jaume I.
El 5 de septiembre de 1229, un gran ejército feudal de unos veinte mil hombres, compuesto por aragonés, catalanes, pisanos, flamencos, galos, genoveses, occitanos, castellanos, navarros… embarcaba desde los puertos de Tarragona, Salou y Cambrils, a bordo de 25 navíos de gran porte, 18 taridas y casi un centenar de embarcaciones auxiliares rumbo a la isla mayor de las orientales de Al-Andalus (Al-jaza´ir al- Sharquiya Al-Andalus), siendo la única fuerza de carácter militar profesional y disciplinada, la Orden del Temple, antigua tutora del monarca de Aragón durante su infancia en el castillo-encomienda oscense de Monzón. Ésta, mediante el comendador de Miravet, Bernat de Campanyer se ofreció participar en la expedición: “Senyor En Rei, més són hòmens de religió e són tetuts en orde per servir Déu e per defrendre a Mallorques o lla vullats sobre sarraïns, que nós irem amb vós amb .XXX. cavallers e amb .XX. Ballesters a cavall, ben aparellats de bons cavalls e d´armes e de tot ço que meterhagen, e manaren de bons sirvents qui seran bons en terra en e mar e escuders e altra companya” ('Crònica' de Bernat Desclot).
Estatua de Jaume I en Palma de Mallorca
Durante la travesía, se desató una terrible tempestad, durante la cual el rey Jaume I prometió que si cesaba la adversa climatología, construiría un templo en tierra mallorquina dedicado a santa María, que es hoy la actual catedral. Tres días después de haber zarpado de los puertos tarraconenses, la flota cristiana fondeó frente al islote Pantaleu, en la zona oeste de la isla, y según cuenta una leyenda el rey Jaume I recibió la visita de un joven moro llamado Alî de la Palomera, preconizándole una gran victoria. El moro proporcionó datos sobre las fuerzas militares que componía el suelo mallorquín e informó de la revolución habida contra el walî, la ejecución de cuatro cabecillas de la misma y la pendiente ejecución de medio centenar de implicados, sentencias que días después ante la invasión feudal fueron anuladas.
Cruz que conmemora el desembarco en Santa Ponça de Jaume I
El día 12, tras desembarcar parte de los expedicionarios en Santa Ponça, y oír misa oficiada por Berenguer de Palou, obispo de la Ciudad Condal -es decir, Barcelona-, que prometió el paraíso celestial a los que cayesen en combate, tuvieron el primer contacto bélico con los almohades mallorquines, sufriendo fuertes bajas los dos bandos. En el invasor perecieron en la lucha algunos nobles como Guillem y Ramon de Montcadas, amigos personales del monarca. Los mallorquines, tras la inicial derrotas sufrida, se retiraron hacía su ciudad, Madîna Mayûrqa; actual Palma de Mallorca. Mientras tanto, los cristianos acamparon en la alquería de Ibn Dinat, hoy en día predio conocido como Bendinat, donde enterraron a sus muertos, reagruparon sus tropas, e iniciaron el asedio a la ciudad. Yn cerco que duraría algo más de tres meses de excavaciones de minas, construcciones de maquinas de guerra y continuos asaltos al perímetro amurallado.
Al ataque en fin de año
Al amanecer del lunes 31 de diciembre -en el calendario mahometano era el 23 de Safar de la Hégira del Profeta Mahoma-, Jaume I ordenaba a sus tropas feudales el asalto y toma de Madîna Mayûrqa. Tras varias horas de lucha fratricida en los muros, los invasores accedían a la urbe por la puerta de muralla de Bâb al- Khal, lugar hoy en día desaparecido estando perpetuando el hecho histórico gracias a una lápida erigida en 1929. Los primeros en acceder la ciudad -según el ya citado anteriormente Bernat Desclot- fueron Ferrán Peris de Pina, Bernat de Gurb y Martí Peris; aunque la tradición reza que lo hizo Juan Martínez de Eslava y de forma legendaria el primero en pisarla fue San Jorge montado en un caballo blanco.
Un cuadro de la toma de Madîna Mayurqa, de Fausto Morell
Una vez tomada la ciudad y haber empezado por los invasores el sangriento saqueo casa por casa, estando el rey aragonés en el alcázar negociando con su alcaide, Aben Said al-Hakem, las clausulas de la rendición, dos peones tortosinos dijeron al monarca que sabían donde se hallaba escondido el walî Abû Yayâ, y cambio de 2.000 “lliures” se lo entregarían. El rey negoció y les abonó la mitad de lo solicitado; el gobernador almohade fue apresado y puesto bajo protección del propio Jaume I (aunque el cronista árabe Abû ibn Mutarrif Ahmad ibn ´Allâh ´ibn Amîra al-Majzûmî cuenta que murió cuarenta y cinco días después a causa de las torturas recibidas). Su hijo, de trece años de edad, se convirtió al cristianismo y el rey Jaume I le dio por esposa a Eva Roldán y de regalo de bodas el Señorío de Gotor y la Baronía de Illueca, ambos territorios de la provincia de Zaragoza.
La luna y las estrellas ya había hecho acto de presencia en la devastada ciudad; según el propio monarca aragonés en su 'Llibre dels Feits', los muertos moros fueron unos veinte mil sobre una población de ochenta mil. La bandera de Aragón, la de las cuatro barras sobre fondo amarillo ya ondeaba en la torre mayor del alcázar. Según el joven monarca, que ya empezaba a titularse Rex Majoricarum, en esa jornada, muy pocos pudieron huir hacia las montañas o a otros lugares seguros; la hermosa Madîna Mayûrqa, la ciudad que Jaume I al verla por primera vez dijo que era “la plus bella vila que anc haguésem vista, jo i aquells qui ab jo eren”, ya era historia y nacía Ciutat de Mallorques.
Josep María Osma Bosch
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jueves, 8 de agosto de 2013
El buen periodismo divulgativo y las granadas polacas encontradas y desactivadas en León
Ayer se produjo en León una de estas noticias que suele ser habitual en las zonas donde hubo frente en la Guerra Civil Española (en este caso el Frente Norte), con la localización y desactivación de artefactos bélicos explosivos como cuatro granadas de mano. En este caso, se encontraron en dos localidades muy alejadas entre sí (y una de ellas, Villamañán a decenas de kilómetros del frente, lo que hace pensar en un error de transcripción y que fueran en Villamanín, localidad destruida por el conflicto fratricida) cuatro granadas de mano de fabricación polaca con una buena pequeña historia en sí mismas.
A veces en el mundo editorial digital español sí que se encuentran publicaciones que se encargan de intentar explicar un poco más allá de lo que es una noticia fría y sin más. Si alguien encuentra granadas polacas, que se sabe de la Guerra Civil, no está de más que se intente explicar cómo llegaron aquí y por qué estaban allí. Es el caso de este excelente artículo de fondo de iLeon.com, que, aunque con las prisas propias del periodismo, intenta responder a estas respuestas y, además, deja varios enlaces para que la gente pueda seguir investigando. Tanto Manu Militari como Tardes con Historia (que trabajan en común) defienden este tipo de artículos y documentación como algo que puede crear riqueza en el paisaje.
¿Si los anglosajones lo hacen, por qué no nosotros? Una excursión por el Frente Norte en León, aprovechando las excavaciones, por ejemplo, del Cerro de Castiltejón en 2011 (que también referencia iLeón) podría atraer negocio a la zona de Puebla de Lillo en León. Y explicar los artefactos y armas que se usaron en aquella terrible contienda siempre es bueno para recordar lo que no se debe repetir y como excusa para conocer una zona preciosa y con una fantástica gastronomía montañesa.
En todo caso, enhorabuena a iLeon.com por currarse esos artículos históricos de fondo de una noticia que, además, ha sido referenciada en muchísimos medios españoles, pero sin llegar más allá. Y hay que llegar más allá.
A veces en el mundo editorial digital español sí que se encuentran publicaciones que se encargan de intentar explicar un poco más allá de lo que es una noticia fría y sin más. Si alguien encuentra granadas polacas, que se sabe de la Guerra Civil, no está de más que se intente explicar cómo llegaron aquí y por qué estaban allí. Es el caso de este excelente artículo de fondo de iLeon.com, que, aunque con las prisas propias del periodismo, intenta responder a estas respuestas y, además, deja varios enlaces para que la gente pueda seguir investigando. Tanto Manu Militari como Tardes con Historia (que trabajan en común) defienden este tipo de artículos y documentación como algo que puede crear riqueza en el paisaje.
¿Si los anglosajones lo hacen, por qué no nosotros? Una excursión por el Frente Norte en León, aprovechando las excavaciones, por ejemplo, del Cerro de Castiltejón en 2011 (que también referencia iLeón) podría atraer negocio a la zona de Puebla de Lillo en León. Y explicar los artefactos y armas que se usaron en aquella terrible contienda siempre es bueno para recordar lo que no se debe repetir y como excusa para conocer una zona preciosa y con una fantástica gastronomía montañesa.
En todo caso, enhorabuena a iLeon.com por currarse esos artículos históricos de fondo de una noticia que, además, ha sido referenciada en muchísimos medios españoles, pero sin llegar más allá. Y hay que llegar más allá.
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Víctor Bejega
miércoles, 7 de agosto de 2013
El general liberal español Luis Lacy y Gautier, por nuestro colaborador Josep María Osma Bosch
Sexta entrada del colaborador de Manu Militari Josep María Osma Bosch sobre el general liberal del Ejército Español de origen francoirlandés Luis Lacy y Gautier, que desertó del Ejército Napoleónico (en el que se refugió por problemas en España) para unirse a las filas ibéricas en la Guerra de la Independencia. Un personaje peculiar y muy interesante de esos que solemos olvidar los españoles pese a que les debemos mucho más de lo que creemos al luchar contra el rey Felón Fernando VII. Y valiente como pocos; el tío ordenó disparar a su propio pelotón de ejecución nada menos. Os dejamos con este magnífico artículo.
El general liberal Luis
Roberto Lacy y Gautier
Nuestro personaje nació en San Roque, provincia de Cádiz, el 11 de enero de 1772. Hijo de Patrick de Lacy Gould, de origen irlandés, sargento mayor de un regimiento que operaba en el bloqueo de Gibraltar, a su vez hijo de Guillermo Lacy, coronel del regimiento Ultonia; por la parte materna, descendientes de Francia, también tenían la profesión de las armas, que emigraron a España durante la revolución de su país que acabó con la dinastía de los Capeto. No es de extrañar que con esta tradición militar en la familia con tan sólo 13 años de edad sentara plaza de soldado en el regimiento Borgoña, conocido también como Guardia Valona, donde servían de oficiales dos hermanos de su madre, el destino era Puerto Rico, donde demostró un gran valor en el combate siendo recompensado con el ascenso a subteniente de infantería un año después de su alistamiento.
Al estallar la Guerra de la Independencia, Lacy deserta del Ejército galo y entra en España por Sevilla, donde se presenta ante la Junta Central solicitando el reigreso en nuestro Ejército, es admitido con el empleo de capitán; en septiembre es ascendido a teniente coronel y dos meses después a coronel dándole el mando del Batallón de Ledesma, entrando en combate contra el francés el 29 de noviembre en Bibuerca (Zaragoza), obteniendo una gran victoria; en enero siguiente ya lo vemos de coronel y en julio con los entorchados de brigadier y a mariscal de campo en marzo de 1810. En junio del año siguiente, siendo general en jefe del ejército en Cataluña, contribuye a la liberación de sus territorios del dominio francés, a partir de ese momento, y mediante escritos, empieza a demostrar su talante liberal contra el rey Fernando VII, incluso fue investigado por tal causa y ser calificada su conducta militar, cuando servía en Cataluña, relacionada con el descenso del ánimo general de la región y la posible implicación que tuvo en la explosión de un fortín en Lérida. En enero de 1813 es nombrado Capitán General de Galicia donde ingresa en la masonería en la Logia Constitucional de la Reunión Española, donde alcanza el grado de Maestro, estando en la región gallega se le concede la Gran Cruz de San Fernando.
En noviembre de 1816, tras pasar unos meses en situación de disponible en Andalucía, se traslada a Cataluña donde se pone en contacto con otros militares, entre ellos el general Lorenzo Milans del Bosch, trazando un plan cuyo fin era la realización de una marcha desde la localidad de Caldetas a Barcelona y hacer un pronunciamiento para la restauración de la Constitución Liberal de 1812. El 4 de abril del año siguiente, día previsto para la marcha, y seguramente por culpa de alguna delación o el estar enterados los servicios de información, es detenido en la misma población de Caldetas por una partida de somatenes de payeses catalanes. Mientras tanto, el general Milans del Bosch ponía pies en polvorosa logrando entrar en Francia por los Pirineos. En el momento de su detención, Lacy -al hacer entrega de espada a su apresor, el general Llauder-, fue amonestado por su desconcertante aptitud de dejarse coger sin lucha, diciéndole, al mismo tiempo que le tendía su mano derecha: “Mi general, esta espada está bien en manos de vuestra excelencia, yo no la recibo”.
Lacy fue conducido hasta la Ciudad Condal y confinado en la Ciudadela. Semanas después, tras una intensa investigación, fue sometido a consejo de guerra, siendo el fiscal Juan Prats y el marqués de Casa-Cagigal su defensor. Fue sentenciado a muerte por el capitán general de Cataluña Javier Castaños Aragorri Uriarte y Olavide -el vencedor de la Batalla de Bailén- y masón como Lacy y Milans del Bosch: “Considerando sus distinguidos y bien notorios servicios, particularmente en este Principado, con el ejército que formó y siguiendo los paternales impulsos de nuestro benigno soberano, es mi boto que el teniente general don Luis Lacy sufra la pena de ser pasado por las armas”. Como se puede ver, Castaños, al mismo tiempo que lo elogiaba, lo enviaba al paredón. El Secretario de Guerra, temiendo un levantamiento en Barcelona para liberar a Lacy, ordenó a Castaños que trasladase el condenado para su ejecución al castillo de Bellver en Palma de Mallorca. El 30 de junio Luis Roberto Lacy y Gautier era embarcado en el navío de guerra El Catalán rumbo a la isla mayor de las Baleares, dos días después ingresaba en la inexpugnable fortaleza mallorquina.
A las seis en punto de la mañana del día 5 de julio de 1817, el teniente general Luis Roberto Lacy y Gautier, tras pasar la noche en su celda del castillo de Bellver -el mismo aposento que ocupó años atrás Gaspar Melchor de Jovellanos-, redactando su testamento a favor de su esposa, Emilia Dugueurmeur, y ser asistido espiritualmente por dos frailes dominicos, sentado en un sillón por padecer de gota, ordenaba a un pelotón de soldados disparar contra su cuerpo. Santiago Wittingan, marqués de Coupigny, capitán general de Mallorca, le había concedido ese último deseo. Fue enterrado en la desaparecida iglesia conventual de Santo Domingo de Palma y el 6 de junio de 1820, tras el Pronunciamiento de Riego, sus restos mortales fueron trasladados a Barcelona, donde se le realizaron solemnes honras fúnebres restituyéndole, el día 25 de marzo de ese mismo año por Real Orden, y a título póstumo, todos sus honores y rango militar: “Le fuesen restituidos todos sus honores, y se mande colocar su nombre en el salón de las Cortes como muerto en patíbulo por la Constitución”. Allá en Puerto Rico le fue dedicado el nombre de un pueblo, el cual una ver restituido el poder absolutista de Fernando VII, esa localidad se la rebautizó como Ciales, un anagrama que como se puede observar son las mismas letras del apellido de nuestro biografiado añadiéndole “es”, es decir, “es lacy” sin la “y”. En el lugar donde fue fusilado se puede contemplar una lápida en su honor.
El general liberal Luis
Roberto Lacy y Gautier
Nuestro personaje nació en San Roque, provincia de Cádiz, el 11 de enero de 1772. Hijo de Patrick de Lacy Gould, de origen irlandés, sargento mayor de un regimiento que operaba en el bloqueo de Gibraltar, a su vez hijo de Guillermo Lacy, coronel del regimiento Ultonia; por la parte materna, descendientes de Francia, también tenían la profesión de las armas, que emigraron a España durante la revolución de su país que acabó con la dinastía de los Capeto. No es de extrañar que con esta tradición militar en la familia con tan sólo 13 años de edad sentara plaza de soldado en el regimiento Borgoña, conocido también como Guardia Valona, donde servían de oficiales dos hermanos de su madre, el destino era Puerto Rico, donde demostró un gran valor en el combate siendo recompensado con el ascenso a subteniente de infantería un año después de su alistamiento.
Luis de Lacy y Gautier
Al estallar la Guerra de la Independencia, Lacy deserta del Ejército galo y entra en España por Sevilla, donde se presenta ante la Junta Central solicitando el reigreso en nuestro Ejército, es admitido con el empleo de capitán; en septiembre es ascendido a teniente coronel y dos meses después a coronel dándole el mando del Batallón de Ledesma, entrando en combate contra el francés el 29 de noviembre en Bibuerca (Zaragoza), obteniendo una gran victoria; en enero siguiente ya lo vemos de coronel y en julio con los entorchados de brigadier y a mariscal de campo en marzo de 1810. En junio del año siguiente, siendo general en jefe del ejército en Cataluña, contribuye a la liberación de sus territorios del dominio francés, a partir de ese momento, y mediante escritos, empieza a demostrar su talante liberal contra el rey Fernando VII, incluso fue investigado por tal causa y ser calificada su conducta militar, cuando servía en Cataluña, relacionada con el descenso del ánimo general de la región y la posible implicación que tuvo en la explosión de un fortín en Lérida. En enero de 1813 es nombrado Capitán General de Galicia donde ingresa en la masonería en la Logia Constitucional de la Reunión Española, donde alcanza el grado de Maestro, estando en la región gallega se le concede la Gran Cruz de San Fernando.
En noviembre de 1816, tras pasar unos meses en situación de disponible en Andalucía, se traslada a Cataluña donde se pone en contacto con otros militares, entre ellos el general Lorenzo Milans del Bosch, trazando un plan cuyo fin era la realización de una marcha desde la localidad de Caldetas a Barcelona y hacer un pronunciamiento para la restauración de la Constitución Liberal de 1812. El 4 de abril del año siguiente, día previsto para la marcha, y seguramente por culpa de alguna delación o el estar enterados los servicios de información, es detenido en la misma población de Caldetas por una partida de somatenes de payeses catalanes. Mientras tanto, el general Milans del Bosch ponía pies en polvorosa logrando entrar en Francia por los Pirineos. En el momento de su detención, Lacy -al hacer entrega de espada a su apresor, el general Llauder-, fue amonestado por su desconcertante aptitud de dejarse coger sin lucha, diciéndole, al mismo tiempo que le tendía su mano derecha: “Mi general, esta espada está bien en manos de vuestra excelencia, yo no la recibo”.
Lacy fue conducido hasta la Ciudad Condal y confinado en la Ciudadela. Semanas después, tras una intensa investigación, fue sometido a consejo de guerra, siendo el fiscal Juan Prats y el marqués de Casa-Cagigal su defensor. Fue sentenciado a muerte por el capitán general de Cataluña Javier Castaños Aragorri Uriarte y Olavide -el vencedor de la Batalla de Bailén- y masón como Lacy y Milans del Bosch: “Considerando sus distinguidos y bien notorios servicios, particularmente en este Principado, con el ejército que formó y siguiendo los paternales impulsos de nuestro benigno soberano, es mi boto que el teniente general don Luis Lacy sufra la pena de ser pasado por las armas”. Como se puede ver, Castaños, al mismo tiempo que lo elogiaba, lo enviaba al paredón. El Secretario de Guerra, temiendo un levantamiento en Barcelona para liberar a Lacy, ordenó a Castaños que trasladase el condenado para su ejecución al castillo de Bellver en Palma de Mallorca. El 30 de junio Luis Roberto Lacy y Gautier era embarcado en el navío de guerra El Catalán rumbo a la isla mayor de las Baleares, dos días después ingresaba en la inexpugnable fortaleza mallorquina.
La lápida en honor al general Lacy, en el lugar donde mandó su propio pelotón de ejecución
A las seis en punto de la mañana del día 5 de julio de 1817, el teniente general Luis Roberto Lacy y Gautier, tras pasar la noche en su celda del castillo de Bellver -el mismo aposento que ocupó años atrás Gaspar Melchor de Jovellanos-, redactando su testamento a favor de su esposa, Emilia Dugueurmeur, y ser asistido espiritualmente por dos frailes dominicos, sentado en un sillón por padecer de gota, ordenaba a un pelotón de soldados disparar contra su cuerpo. Santiago Wittingan, marqués de Coupigny, capitán general de Mallorca, le había concedido ese último deseo. Fue enterrado en la desaparecida iglesia conventual de Santo Domingo de Palma y el 6 de junio de 1820, tras el Pronunciamiento de Riego, sus restos mortales fueron trasladados a Barcelona, donde se le realizaron solemnes honras fúnebres restituyéndole, el día 25 de marzo de ese mismo año por Real Orden, y a título póstumo, todos sus honores y rango militar: “Le fuesen restituidos todos sus honores, y se mande colocar su nombre en el salón de las Cortes como muerto en patíbulo por la Constitución”. Allá en Puerto Rico le fue dedicado el nombre de un pueblo, el cual una ver restituido el poder absolutista de Fernando VII, esa localidad se la rebautizó como Ciales, un anagrama que como se puede observar son las mismas letras del apellido de nuestro biografiado añadiéndole “es”, es decir, “es lacy” sin la “y”. En el lugar donde fue fusilado se puede contemplar una lápida en su honor.
Josep María Osma Bosch
domingo, 14 de julio de 2013
El documental de la Semana: La revolución francesa
Hoy, 14 de julio se cumplen 224 años de la caída del Antiguo Régimen en Europa, que se inició en las Cortes de León de 1188 (sí, sí: en León, España, certificado por la Unesco como primer parlamento en que votó el pueblo llano mediante mayoría de estamentos); porque en realidad esa caída se comenzó a especificar 14 años antes de 1789, con la revuelta de las colonias inglesas de América en 1775.
Pero la verdad es que no fue hasta 1792, tres años después con la ejecución de Luis XVI, cuando la Revolución Francesa entró en la Historia como algo violentísimo... que generó varias guerras; la primera, la de la Convención; que terminaron con el advenimiento de Napoleón Bonaparte al poder y las Guerras Napoleónicas.
En este posterior enlace un documental de Memoria de España sobre cómo afectó la Revolución Francesa a la monarquía española... lo que terminó desembocando en la Guerra de la Independencia contra el Francés (recordad que tenemos en este blog una serie de vídeoinfografías muy interesantes sobre las batallas de aquel conflicto contra las tropas de Napoleón).
sábado, 13 de julio de 2013
La batalla de Somosierra en vídeo infográfico (Guerra de la Independencia Española - VI)
Aunque hace mucho, mucho tiempo que no subía estas videoinfografías de las batallas de la Guerra de la Independencia Española al blog, creo que es momento de ir preparando todas las que faltan (que son bastantes) e irlas subiendo todos los sábados hasta final de año. Aparte de ser unas video infografías preciosas y muy bien hechas, son importantes para que conozcamos ese cruelísimo conflicto que nos configuró como somos en realidad (y que desembocó en la Guerra Civil Española 125 años después).
En este caso volvemos con la batalla de Somosierra, la que ganaron los lanceros polacos a Napoleón, que estaba presente (en realidad fue la única batalla que ganó en persona en España), porque si no fuera por su famosa carga, los españoles habrían seguido batiendo al ejército francés con su artillería, pero resultó estar mal defendida. Otro de los "golpes de suerte" de L'Empereur, pero como bien dice el editor de este blog (que soy yo): "La suerte ni se crea ni se destruye, se trabaja".
Aquí os dejo también un artículo de don Arturo Pérez-Reverte sobre su conmemoración; y un pequeño vídeo que intenta recrear la carga de los lanceros polacos sobre las baterías españolas.
Ah, y este otro vídeo de la reconstrucción por españoles de la batalla de Somosierra, justo 200 años después ;D.
domingo, 7 de julio de 2013
El documental de la semana: Vikingos
En España, en el canal TNT se ha estrenado la serie Vikingos. Espectacular producción Canadiense-irlandesa que tiene, para mí, la mejor reproducción histórica medieval de las que he visto hasta ahora.
Así que os dejo con este documental de Canal Historia y también os recomiendo este montón de producciones que tenéis en este enlace de Documanía TV.
¡A divertirse, que es domingo!
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miércoles, 3 de julio de 2013
La colaboración de Josep María Bosch - La Orden del Temple y la muerte de los Hermanos Carvajales
Quinta entrada del colaborador Josep María Osma Bosch, que hoy sale a las tantas de la noche (en vez de por la mañana como es habitual) por cuestiones relativas al trabajo de este editor que suscribe el blog. Hoy habla de los Templarios, que en León tienen una gran tradición sobre todo en Ponferrada con un castillo templario de leyenda (de los más bonitos que he visto en España y de un tamaño descomunal encima. También habla de Fernando IV de Castilla y León, el que ordenó construir Las Cercas, la muralla medieval de León que no tiene cubos, doble muralla y un almenado precioso (aunque la terminó su hijo Alfonso IX). Hay que agradecerle el piropo que le dedica a Manu Militari y disfrutar mucho con este artículo, corto pero intenso (porque en realidad es uno de muchos). ¡Qué gran fichaje!
La trágica muerte de los
Hermanos Carvajales
Sin ninguna clase de dudas, los temas relacionados con la Orden del Temple suscitan hoy en día un gran interés, apareciendo de forma periódica sobre la misma novelas históricas, trabajos de investigación , seminarios y por supuesto grupos de personas que, sin tener base legal para ello, se proclaman herederos legítimos de aquellos hombres, mitad frailes y mitad soldados, que a lo largo de sus casi dos siglos de existencia llegaron a convertirse en la poderosa y temida de todas las órdenes fundadas en esos tiempos, todavía oscuros, de la Edad Media.
Muchos son los artículos sobre historias y leyendas templarias que a lo largo de mi vida he escrito en diversas publicaciones tanto digitales como gráficas, y he visto conveniente recogerlas de nuevo en esta estupenda página dedicada a temática militar. Hoy daré inicio a esta serie de artículos con una historia, en parte leyenda, que hace muchos años, cuando supe de ella, me conmocionó por lo trágico del entorno en que sucedió. Veamos...
A principios de 1312 la Orden del Temple de Salomón en suelo hispano fue declarada inocente de los cargos imputados a sus hermanos galos, pero aunque absueltos les obligaron a integrarse en otras órdenes. A principios de ese año, el rey Fernando IV de Castilla y León, hallándose por tierras palentinas tuvo la noticia del asesinato de su privado Juan de Benavides, muerte atribuida a Juan Alfonso y Pedro Alfonso de Carvajal, dos hermanos de sangre antiguos templarios que servían en la Orden de Calatrava.
Éstos, advertidos de la imputación, buscaron escondite por los montes de la provincia de Jaén. Meses después -concretamente el 9 de agosto- fueron apretados, y aunque eran inocentes pedían un juicio justo, pero el propio rey Fernando los sentenció a morir despeñados dentro de una jaula de hierro por una peña de Martos, cerca del lugar donde fueron capturados. Antes de ser arrojados al vacío, los dos condenados empezaron al monarca para que un plazo de treinta días tuviera que rendir cuentas a Dios sobre ese acto horrendo contra dos inocentes.
El día 7 del siguiente mes, Fernando IV, estando en su palacio de Jaén -que hoy alberga la diputación provincial-, tras realizar la colación del medio día como era costumbre en él se tomó una siesta, de la cual no despertó nunca. Tenía de edad veinticuatro años en ese momento de su óbito y a partir de ese día pasó a ser conocido históricamente como el Emplazado. En el lugar donde cayó la jaula, hoy en día convertido en una plaza pública de Martos, se hay erigida una cruz conocida por el vulgo como la Cruz del Lloro, y la cima donde fueron despeñados como de Malvecino.
El 18 de marzo de Marzo 1314, Jacques de Molay, último Gran Maestre de la Orden del Temple, ardiendo en la hoguera levantada en la pequeña Isla de los Judíos en el río Sena (París), delante de la Catedral de Notre-Dame, también emplazaba delante de Dios a sus verdugos antes de transcurrir un año: el Papa Clemente V fallecía el 20 de abril de un gran dolor que le abrasaba su vientre; el rey de Francia Felipe IV, dejaba este mundo el 9 de noviembre a causa de un accidente de caza cuando montaba su caballo en el bosque de Fontainebleau que le ocasionó una apoplejía cerebral.
No quiero concluir este artículo sin dejar de recomendar a los lectores de este blog, con el beneplácito de su fundador y administrador, el libro Templarios en Mallorca (Ediciones Dédalo, Barcelona; año 2013), escrito por José María Ibáñez Gandía y Juan Manuel Ruiz Fernández, dos buenos amigos míos y colegas en la investigación histórica a los que deseo de todo corazón -y esperando nuevas colaboraciones en comandita-, suerte.
Josep María Osma Bosch
domingo, 30 de junio de 2013
El documental de la semana: Gettysburg - Donde un general medio español ganó al sudista Robert E. Lee
Se cumplen 150 años de la batalla de Gettysburg, con un sorpresón para todos vosotros, que es que el general unionista Meade, que derrotó a la leyenda sudista Robert E. Lee... ¡era medio español! Sí, nacido en Cádiz el tío. Me enteré por este artículo de El Mundo.
Independientemente de esto, la batalla de Gettysburg es uno de los referentes de la Guerra Civil Estadounidense (en este blog escribimos un post con un gráfico de todas sus batallas), que desde 1861 a 1865 desgarró los Estados Unidos de América de tal forma que hasta los franceses (con apoyo español e inglés al principio) aprovecharon para intentar conquistar México de paso (desde 1863 a 1867, con el resultado desastroso que conocemos, ya que cuando los Estados Unidos de América se recuperaron se lo complicaron, y mucho, a los gabachos).
También os dejo aquí, esta vez en inglés, la película-documental de Turner de cuatro horas y media de duración sobre Gettysburg. Todo el mundo dice que es una pasada, así que recomiendo verla aunque no estéis versados en el idioma anglosajón. Yo, que sí, lo disfrutaré a tope.
¡Ah! Y otra cosa... si pincháis en los dos documentales de arriba (en el logo de Youtube) veréis que en la página del canal de vídeos de Google hay MUCHOS más documentales. Pinchando en este enlace podéis ver otro del Canal de Historia.
miércoles, 12 de junio de 2013
La colaboración de Josep María Osma: El príncipe Ferrando de Mallorques (Mallorca)
Cuarta entrada del colaborador Josep María Osma Bosch, que con la falta de actualizaciones de este blog va a parecer que es el suyo propio (y se lo merecería sin duda). En esta ocasión habla del príncipe Fernando de Mallorca, tercer hijo de Jaime II de ese reino, cuya vida guerrera podría ser comparable a Enrique de Castilla y León (hermano de Alfonso X de esos reinos), ya que fue aventurero, jefe de los Almogávares y un fuerte militar protagonista de los movimientos militares en Sicilia y Grecia de la época (al Enrique del reino occidental de la península le correspondió ser senador de Roma, cruzado e incluso candidato al trono leonés enfrentado a su hermano Alfonso). Son dos militares aventureros prototípicos de la Edad Media española con tantas vicisitudes que sorprende la coincidencia de sus figuras: incluso al final de sus vidas fueron los tutores de los reyes Sancho I de Mallorca en el caso de Ferrando y Fernando IV de Castilla y León en el caso del segundo. Apasionante vida la del mallorquín, sin duda -cuya historia militar comienza con el fin de la del senador de Roma, Enrique-, y explicada con la excelente pluma de Josep. Todo un lujo que hace de este blog algo muy especial para su editor y lectores. Con este apasionante artículo os dejamos.
El príncipe aventurero
Ferrando de Mallorques
Según Albert Lecoy de la Marche, uno de los más grandes eruditos sobre el Reino de Mallorca, en su libro Les relatións politiques de la France avec le Royaume de Majorca (Paris, 1892) data en el año 1278 el nacimiento de nuestro protagonista, sin saber el lugar exacto, aunque supone que fue en una de las tres urbes más importantes del Reino de Mallorca: Ciutat de Mallorca (actual Palma), Montpellier o Perpinyà. Al no ser heredero al trono se le destinó a la vida religiosa, pero pronto demostró una gran destreza en el manejo de las armas y un carácter extrovertido no propio para vivir el resto de sus días en un cenobio.
En febrero de 1304, dos años después de haber sufrido un intento de secuestro por parte del caudillo almogávar italiano Roger de Flor -quién al no poderlo llevar a cabo con éxito devastó las costas mallorquinas-, estando en el castillo de Còs -en Sant Joan de Pla de Cors (Occitania)-, el fraile Bernat Deliciós, en nombre de la conjuracion que se preparaba para separar Occitania de Francia, le ofrece la corona de esos territorios. Ferrando aceptó. Su padre, que también se hallaba por los contornos en una entrevista con el rey de Francia, Felipe IV -con el que también mantenía unas excelentes relaciones diplomáticas-, le reprendió por su acción, situación que dio a lugar a una enemistad entre padre e hijo que duraría varios años. Acto seguido, Ferrando abandonó Occitania fijando su residencia en Barcelona donde estaba la corte de su primo el rey Jaime II de Aragón. Transcurridos dos años, ofrece sus servicios al rey Federico III de Sicilia, reino que pertenecía a la Corona aragonesa. En el contrato firmado por las dos partes se nombraba al mallorquín jefe supremo -en sustitución de Roger de Flor asesinado por los bizantinos-, de las Companyes Catalanes, los almogávares, unidades mercenarias con poca disciplina a sus mandos compuesta por aragoneses, valencianos, mallorquines, catalanes, alanos, turcos y de otras nacionalidades, que al grito de "¡Desperta Ferro!" ("¡Despierta Hierro!") combatían por el antiguo Imperio Otomano, en el Mediterráneo Oriental, territorios que pretendían tener bajo su poder los anteriormente citados monarcas de Aragón, Francia y Sicilia.
Semanas después llegaba a su destino, Galiopoli, en los Dardalenos, donde se hizo respetar y obedecer por los jefes de cuerpo Berenguer d' Enteça, Fernando Xemenis d' Arenós y Ramon Muntaner; este último con el que congeniaría más y quien con el devenir del tiempo se convertiría en uno de los grandes cronistas medievales. Con el que no hizo buenas migas fue con Robert de Rocafort, un valenciano envidioso y traidor que pretendía la jefatura máxima de los almogávares y que para lograrlo urdió un plan para asesinar a los otros cuatro mandos, aunque solamente pudo realizarlo en la persona de Berenguer d' Enteça. Ferrando, viendo que aquellos sanguinarios e indisciplinados hombres, acostumbrados a matar y al saqueo, eran imposibles de gobernar, decidió abandonarlos y junto a Ramon Muntaner iniciaron el viaje de regreso a Sicilia. Años después, Robert de Rocafort, habiendo traicionado al rey de Sicilia, fue hecho prisionero por el rey Roberto de Nápoles, terminando sus días en ese mundo terrenal en una lúgubre mazmorra de la fortaleza napolitana de Aversa.
Tras pasar un tiempo en las localidades griegas como Thassos, Almyros, Scorpelos, habiendo salido del puerto de Halkis y estando cerca de la isla de Eubea -antaño llamada Negroponte-, en el Mar Egeo, fueron interceptados de Carlos de Valois, enemigo acérrimo de Federico III de Sicilia, embarcaciones al mando de Tibaut de Cipoys. Tanto el Infante como Muntaner permanecieron un año encerrado, bajo la vigilancia del duque de Atenas en el castillo de Saint Omer, una fortaleza de dominio galo en Grecia que sería destruida años después por los almogávares de Rocafort y de la que hoy en día solamente resta en pie una torre. El primero en recobrar la libertad fue Ramon Muntaner, y poco después Ferrando gracias a las intercesiones de los reyes de Mallorques, Aragón, Francia y de su hermana Sanxa -esposa del monarca de Nápoles-, llegando a Perpinyà donde fue recibido con todos los honores y se reconcilió con su padre.
A principios de 1309, su padre -con el cual, como hemos visto, ya estaba plenamente reconciliado-, le comisionó para que con cien caballeros, muchos hombres de a pie y con varias galeras participase en el asedio que los reyes Jaime II de Aragón y Fernando IV de Castilla y León -aprovechando las luchas internas de los moros granadinos-, habían puesto sitio a Al-Maryyat Bayyana, la ciudad de Almería. Tras unos meses de algunas escaramuzas, y en pleno invierno, en las cual Ferrando volvió a demostrar sus dotes de mando y valerosidad -incluso llegando a matar en una lucha cuerpo a cuerpo a un hijo del emir de Wadi Ash (actual Guadix)-, el rey de Aragón levantó su campamento a cambio de la devolución de los prisioneros cristianos; el de Castilla y León hizo lo mismo pero a cambio de una fuerte suma de dinero.
Mientras Ferrando luchaba con denuedo por tierras moras de Almería, su padre proyectaba su matrimonio, siendo tres las mujeres de sangre azul las elegidas, pero ninguna de las negociaciones llegaron a buen término: Isabel, hermana del rey Fernando el Emplazado de Castilla y León, se casó con el duque Juan III de Bretaña; Clarencia de Hungría-Anjou, hija de Carlos Martes de Anjouy sobrina de Roberto de Nápoles; y la hija de un alto dignatario jurista de Gallura (Cerdeña).
Deceso de su padre
A la muerte de su padre, ocurrida en el Palacio Real de la Almudaina de Ciutat de Mallorques el 23 de mayo de 1311, Ferrando se ocupó de organizar las honras fúnebres y entierro, tomando la regencia del reino hasta la llegada del nuevo monarca, su hermano Sanxo, que reinaría por la renuncia de Jaume, el mayor de de los hijos mayores de fallecido rey, por haber ingresado el la orden religiosa de San Francisco de Asís. Desde la llegada de Sanxo, que se hallaba en Perpinyà, nuestro personaje fue a la vez su asesor y escolta, acompañándolo en viajes como el realizado el 6 de agosto de ese mismo año en Sales, en los límites del Rosselló en una entrevista con el rey Felipe IV el Bello de Francia. Al año siguiente es requerido de nuevo por su pariente Federico III de Sicilia dándole el Señorío de Catalina y el castillo de Ursino, con la jurisdicción civil y criminal sobre sus nuevos súbditos.
El 12 de febrero de 1314, en Messina (Sicilia) se firman las capitulaciones de su matrimonio con Isabel de Sabrán, de catorce años de edad, heredera del Principado de Morea-Acaya (Grecia) y del Señorío de Matagrifon en el Peloponeso griego. Anteriormente ya había tenido algunos hijos naturales, siendo el más conocido Pagà, que murió luchando en la batalla de Llucmajor (Mallorca) el 25de octubre de 1349 en el último intentó de recuperar el reino mallorquín usurpado por Aragón. En julio de ese mismo año, Isabel de Sabrán engendra un niño que nacería el 5 de abril del siguiente año y que con el tiempo se convertiría rey de Mallorques con el nombre de Jaume III. Un mes después del parto, y al regreso de un viaje por tierras mallorquinas, la adolescente madre fallece. El recién nacido, a instancias de su desolado padre, es dado en custodia a su gran amigo Ramon Muntaner, quien tras un viaje por mar y tierra lleno de peligros por el temor de un secuestro del infante por parte Luis de Borgoña -viudo de Mafalda de Hainaut, pariente de Isabel de Sabrán, y de Roberto de Nápoles, ambos pretendientes al Principado de Morea-Acaya-, lo entrega en Perpinyà a la reina Esclaramonda, viuda de Jaume II de Mallorques.
Mientras tanto nuestro aventurero Ferrando prosigue con su vida bélica. El 17 de agosto, defendiendo sus derechos sobre Morea-Acaya, al frente de un gran ejército almogávar, desembarca en Clarenza tomando el castillo de Clermont y ocupando todo ese territorio de Morea. Tras esa gran y sonada victoria, sus adversarios, Roberto de Anjou, Luis de Borgoña a los que se había añadido la República de Venecia siguieron con contraataques; pero, de nuevo, la gran estrategia en el arte de la guerra de Ferrando, que había solicitado refuerzos a su hermano Sancho y a su primo el rey de Aragón, los derrotó el 22 de febrero siguiente en la batalla del río Alpheilo o de los Carbones, cercano a las ruinas de Olimpia. Medio año antes había contraído matrimonio en segundas nupcias con Isabel de Ibelin princesa de Chipre, de esta unión nacería un hijo postumo que se llamaría como él.
Muerte en batalla
El día 5 de julio, no habiendo recibido los refuerzos solicitados a sus parientes, entabla batalla en Manola (Grecia), contra las tropas de Luis de Borgoña. En ella es derribado de su montura y decapitado dando su cabeza a mostrar al borgoñés, quién, en un acto de nobleza, ordenó colocará junto al resto del cadáver y cubrirlo con una capa. Al día siguiente, dos galeras mallorquinas, llevando a bordo los refuerzos en su momento requeridos por el malogrado Ferrando, fondeaban en el puerto de Clarenza sin realizar el desembarco. El almirante de la expedición naval, el mallorquín Arnau de Cassà, mantuvo a bordo una entrevista con un representante de Luis de Borgoña, acordándose la repatriación de los restos mortales del infante. Semanas después, en Perpinyà, Ferrando era sepultado, según su testamento, en la iglesia conventual de los dominicos de aquella ciudad peninsular del Reino de Mallorques, y en esa jornada las honras funebres fueron dobles, ya que hacía pocos días que había fallecido su madre, la reina Esclaramonda. Casualmente, treinta y tres años después, su hijo Jaume III morirá de la misma forma y a manos de un anónimo almogávar en la batalla de Llucmajor (Mallorca).
El príncipe aventurero
Ferrando de Mallorques
Según Albert Lecoy de la Marche, uno de los más grandes eruditos sobre el Reino de Mallorca, en su libro Les relatións politiques de la France avec le Royaume de Majorca (Paris, 1892) data en el año 1278 el nacimiento de nuestro protagonista, sin saber el lugar exacto, aunque supone que fue en una de las tres urbes más importantes del Reino de Mallorca: Ciutat de Mallorca (actual Palma), Montpellier o Perpinyà. Al no ser heredero al trono se le destinó a la vida religiosa, pero pronto demostró una gran destreza en el manejo de las armas y un carácter extrovertido no propio para vivir el resto de sus días en un cenobio.
En febrero de 1304, dos años después de haber sufrido un intento de secuestro por parte del caudillo almogávar italiano Roger de Flor -quién al no poderlo llevar a cabo con éxito devastó las costas mallorquinas-, estando en el castillo de Còs -en Sant Joan de Pla de Cors (Occitania)-, el fraile Bernat Deliciós, en nombre de la conjuracion que se preparaba para separar Occitania de Francia, le ofrece la corona de esos territorios. Ferrando aceptó. Su padre, que también se hallaba por los contornos en una entrevista con el rey de Francia, Felipe IV -con el que también mantenía unas excelentes relaciones diplomáticas-, le reprendió por su acción, situación que dio a lugar a una enemistad entre padre e hijo que duraría varios años. Acto seguido, Ferrando abandonó Occitania fijando su residencia en Barcelona donde estaba la corte de su primo el rey Jaime II de Aragón. Transcurridos dos años, ofrece sus servicios al rey Federico III de Sicilia, reino que pertenecía a la Corona aragonesa. En el contrato firmado por las dos partes se nombraba al mallorquín jefe supremo -en sustitución de Roger de Flor asesinado por los bizantinos-, de las Companyes Catalanes, los almogávares, unidades mercenarias con poca disciplina a sus mandos compuesta por aragoneses, valencianos, mallorquines, catalanes, alanos, turcos y de otras nacionalidades, que al grito de "¡Desperta Ferro!" ("¡Despierta Hierro!") combatían por el antiguo Imperio Otomano, en el Mediterráneo Oriental, territorios que pretendían tener bajo su poder los anteriormente citados monarcas de Aragón, Francia y Sicilia.
Semanas después llegaba a su destino, Galiopoli, en los Dardalenos, donde se hizo respetar y obedecer por los jefes de cuerpo Berenguer d' Enteça, Fernando Xemenis d' Arenós y Ramon Muntaner; este último con el que congeniaría más y quien con el devenir del tiempo se convertiría en uno de los grandes cronistas medievales. Con el que no hizo buenas migas fue con Robert de Rocafort, un valenciano envidioso y traidor que pretendía la jefatura máxima de los almogávares y que para lograrlo urdió un plan para asesinar a los otros cuatro mandos, aunque solamente pudo realizarlo en la persona de Berenguer d' Enteça. Ferrando, viendo que aquellos sanguinarios e indisciplinados hombres, acostumbrados a matar y al saqueo, eran imposibles de gobernar, decidió abandonarlos y junto a Ramon Muntaner iniciaron el viaje de regreso a Sicilia. Años después, Robert de Rocafort, habiendo traicionado al rey de Sicilia, fue hecho prisionero por el rey Roberto de Nápoles, terminando sus días en ese mundo terrenal en una lúgubre mazmorra de la fortaleza napolitana de Aversa.
El castillo de Nápoles
A principios de 1309, su padre -con el cual, como hemos visto, ya estaba plenamente reconciliado-, le comisionó para que con cien caballeros, muchos hombres de a pie y con varias galeras participase en el asedio que los reyes Jaime II de Aragón y Fernando IV de Castilla y León -aprovechando las luchas internas de los moros granadinos-, habían puesto sitio a Al-Maryyat Bayyana, la ciudad de Almería. Tras unos meses de algunas escaramuzas, y en pleno invierno, en las cual Ferrando volvió a demostrar sus dotes de mando y valerosidad -incluso llegando a matar en una lucha cuerpo a cuerpo a un hijo del emir de Wadi Ash (actual Guadix)-, el rey de Aragón levantó su campamento a cambio de la devolución de los prisioneros cristianos; el de Castilla y León hizo lo mismo pero a cambio de una fuerte suma de dinero.
Mientras Ferrando luchaba con denuedo por tierras moras de Almería, su padre proyectaba su matrimonio, siendo tres las mujeres de sangre azul las elegidas, pero ninguna de las negociaciones llegaron a buen término: Isabel, hermana del rey Fernando el Emplazado de Castilla y León, se casó con el duque Juan III de Bretaña; Clarencia de Hungría-Anjou, hija de Carlos Martes de Anjouy sobrina de Roberto de Nápoles; y la hija de un alto dignatario jurista de Gallura (Cerdeña).
Deceso de su padre
A la muerte de su padre, ocurrida en el Palacio Real de la Almudaina de Ciutat de Mallorques el 23 de mayo de 1311, Ferrando se ocupó de organizar las honras fúnebres y entierro, tomando la regencia del reino hasta la llegada del nuevo monarca, su hermano Sanxo, que reinaría por la renuncia de Jaume, el mayor de de los hijos mayores de fallecido rey, por haber ingresado el la orden religiosa de San Francisco de Asís. Desde la llegada de Sanxo, que se hallaba en Perpinyà, nuestro personaje fue a la vez su asesor y escolta, acompañándolo en viajes como el realizado el 6 de agosto de ese mismo año en Sales, en los límites del Rosselló en una entrevista con el rey Felipe IV el Bello de Francia. Al año siguiente es requerido de nuevo por su pariente Federico III de Sicilia dándole el Señorío de Catalina y el castillo de Ursino, con la jurisdicción civil y criminal sobre sus nuevos súbditos.
El 12 de febrero de 1314, en Messina (Sicilia) se firman las capitulaciones de su matrimonio con Isabel de Sabrán, de catorce años de edad, heredera del Principado de Morea-Acaya (Grecia) y del Señorío de Matagrifon en el Peloponeso griego. Anteriormente ya había tenido algunos hijos naturales, siendo el más conocido Pagà, que murió luchando en la batalla de Llucmajor (Mallorca) el 25de octubre de 1349 en el último intentó de recuperar el reino mallorquín usurpado por Aragón. En julio de ese mismo año, Isabel de Sabrán engendra un niño que nacería el 5 de abril del siguiente año y que con el tiempo se convertiría rey de Mallorques con el nombre de Jaume III. Un mes después del parto, y al regreso de un viaje por tierras mallorquinas, la adolescente madre fallece. El recién nacido, a instancias de su desolado padre, es dado en custodia a su gran amigo Ramon Muntaner, quien tras un viaje por mar y tierra lleno de peligros por el temor de un secuestro del infante por parte Luis de Borgoña -viudo de Mafalda de Hainaut, pariente de Isabel de Sabrán, y de Roberto de Nápoles, ambos pretendientes al Principado de Morea-Acaya-, lo entrega en Perpinyà a la reina Esclaramonda, viuda de Jaume II de Mallorques.
Moneda Aquea bajo el Gobierno de Ferrando de Mallorca (Wikimedia Commons)
Mientras tanto nuestro aventurero Ferrando prosigue con su vida bélica. El 17 de agosto, defendiendo sus derechos sobre Morea-Acaya, al frente de un gran ejército almogávar, desembarca en Clarenza tomando el castillo de Clermont y ocupando todo ese territorio de Morea. Tras esa gran y sonada victoria, sus adversarios, Roberto de Anjou, Luis de Borgoña a los que se había añadido la República de Venecia siguieron con contraataques; pero, de nuevo, la gran estrategia en el arte de la guerra de Ferrando, que había solicitado refuerzos a su hermano Sancho y a su primo el rey de Aragón, los derrotó el 22 de febrero siguiente en la batalla del río Alpheilo o de los Carbones, cercano a las ruinas de Olimpia. Medio año antes había contraído matrimonio en segundas nupcias con Isabel de Ibelin princesa de Chipre, de esta unión nacería un hijo postumo que se llamaría como él.
Muerte en batalla
El día 5 de julio, no habiendo recibido los refuerzos solicitados a sus parientes, entabla batalla en Manola (Grecia), contra las tropas de Luis de Borgoña. En ella es derribado de su montura y decapitado dando su cabeza a mostrar al borgoñés, quién, en un acto de nobleza, ordenó colocará junto al resto del cadáver y cubrirlo con una capa. Al día siguiente, dos galeras mallorquinas, llevando a bordo los refuerzos en su momento requeridos por el malogrado Ferrando, fondeaban en el puerto de Clarenza sin realizar el desembarco. El almirante de la expedición naval, el mallorquín Arnau de Cassà, mantuvo a bordo una entrevista con un representante de Luis de Borgoña, acordándose la repatriación de los restos mortales del infante. Semanas después, en Perpinyà, Ferrando era sepultado, según su testamento, en la iglesia conventual de los dominicos de aquella ciudad peninsular del Reino de Mallorques, y en esa jornada las honras funebres fueron dobles, ya que hacía pocos días que había fallecido su madre, la reina Esclaramonda. Casualmente, treinta y tres años después, su hijo Jaume III morirá de la misma forma y a manos de un anónimo almogávar en la batalla de Llucmajor (Mallorca).
Josep Maria Osma Bosch
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